Inicio / Internacional / Lleva Anthropic libros de bibliotecas a la IA… y ¡a la basura!
Lleva Anthropic libros de bibliotecas a la IA… y ¡a la basura!
La empresa compró millones de libros impresos, les cortó el lomo, digitalizó sus páginas para alimentar sus sistemas y envió los ejemplares físicos a la basura
Por Bianca Cortés | 30 Julio 2026
La carrera por desarrollar inteligencia artificial llevó a Anthropic a ejecutar una estrategia poco convencional: comprar millones de libros impresos, cortarles el lomo, escanear cada una de sus páginas y enviar los ejemplares físicos al reciclaje para construir una biblioteca digital destinada al entrenamiento de Claude, su modelo de IA.
El procedimiento, conocido internamente como Proyecto Panamá, salió a la luz durante un litigio por derechos de autor en Estados Unidos y abrió un debate sobre los límites legales y éticos del uso de obras protegidas para entrenar sistemas de inteligencia artificial.

Justicia avala parte del proceso
La principal pregunta del caso fue si una empresa puede comprar legalmente un libro, digitalizarlo y utilizarlo para entrenar una inteligencia artificial sin solicitar autorización adicional ni pagar licencias a los autores.
La justicia estadounidense respondió parcialmente de forma afirmativa. Determinó que adquirir un libro, escanearlo y sustituir el ejemplar físico puede estar protegido bajo la figura del fair use o uso legítimo. Sin embargo, estableció que descargar y conservar copias obtenidas de sitios piratas constituye una infracción a los derechos de autor.

El pasado 20 de julio, un juez de San Francisco aprobó un acuerdo por $1,500 millones de dólares para resolver una demanda colectiva promovida por escritores y titulares de derechos contra Anthropic.
Araceli Martínez-Olguín calificó la compensación como significativa y rechazó las objeciones de quienes consideraban insuficiente el monto, convirtiéndose en el mayor acuerdo económico conocido por un litigio de derechos de autor en Estados Unidos.
Demanda surgió por libros obtenidos de sitios piratas
El caso Bartz contra Anthropic fue presentado en 2024 por los escritores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson, quienes acusaron a la empresa de utilizar libros protegidos para desarrollar Claude.
La demanda se concentró en 482,460 obras descargadas desde las plataformas Library Genesis (LibGen) y Pirate Library Mirror (PiLiMi), conocidas por distribuir libros sin autorización de sus propietarios.
La compensación fue calculada inicialmente en alrededor de $3,000 dólares por obra, cantidad que deberá repartirse entre autores, coautores, editoriales y demás titulares de derechos. Más del 91% de los títulos incluidos en el acuerdo ya fueron reclamados.
Del fondo también se descontarán gastos administrativos y honorarios legales. La jueza federal autorizó poco más de $101 millones de dólares para los abogados, cifra inferior a los $187.5 millones solicitados originalmente.

Proyecto Panamá digitalizó millones de libros
Durante el proceso judicial se conocieron documentos internos que revelan que, en 2024, Anthropic puso en marcha el Proyecto Panamá para digitalizar masivamente libros físicos.
La empresa adquirió grandes lotes de ejemplares usados, contrató compañías especializadas para separar las páginas mediante el corte del lomo y posteriormente escanearlas con equipos de alta velocidad.

Uno de los planes contemplaba digitalizar entre 500,000 y dos millones de libros en apenas seis meses. Para ello habría destinado decenas de millones de dólares, aunque el monto definitivo permanece bajo reserva.
Según documentos citados durante el litigio, el proyecto fue descrito como un intento de escanear de forma destructiva "todos los libros del mundo". Tras ser digitalizados, los ejemplares eran enviados a reciclaje.
Autores mantienen cuestionamientos
El caso reavivó el debate sobre el uso de contenido creativo para desarrollar herramientas comerciales de inteligencia artificial.
Organizaciones de autores sostienen que, aun cuando una obra haya sido adquirida legalmente, su utilización para entrenar modelos que posteriormente generan contenido representa un aprovechamiento económico del trabajo intelectual sin una compensación directa para los creadores.
Ed Newton-Rex, fundador de Fairly Trained, ha planteado la necesidad de establecer mecanismos de remuneración para los autores cuyas obras contribuyen al desarrollo de estos sistemas.
La Authors Guild recordó además que el fallo sobre el entrenamiento como uso legítimo únicamente aplicó a los demandantes originales, por lo que el debate jurídico sobre el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial con obras protegidas continúa abierto.
México tiene un esquema distinto
En entrevista con El Horizonte, Ramón Cabrera, socio de Spetsen, explicó que el marco jurídico mexicano difiere del estadounidense debido a que contempla tanto derechos patrimoniales como derechos morales de autor.
"En México no es igual, porque además de los derechos patrimoniales existen los derechos morales, que protegen directamente al autor. Bajo ese esquema no sería posible una práctica como la realizada por Anthropic", explicó.
El especialista añadió que el juez estadounidense sancionó específicamente el uso de libros obtenidos mediante plataformas piratas, ya que esas obras fueron reproducidas sin que se pagaran los derechos correspondientes a sus titulares.