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Impulsan debate sobre celulares en escuelas; alertan por efectos

Claudia Sheinbaum afirmó que la estrategia no busca únicamente prohibir dispositivos en los planteles, sino promover un cambio que involucre a las familias

Por Emmanuel Escamilla | 27 Julio 2026

El Gobierno de México puso sobre la mesa la discusión sobre el uso de celulares en las escuelas y los efectos que la exposición prolongada a pantallas puede tener en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.

La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la intención no es centrar la estrategia únicamente en prohibiciones dentro de los planteles educativos, sino generar conciencia entre las familias sobre el impacto que puede tener el uso excesivo de dispositivos electrónicos desde edades tempranas.

“Tenemos que hacer concientización porque si solo prohíbes, pues a lo mejor prohíbes que en las escuelas se use el celular; después llegas a la casa y puedes estar con tu hijo o hija cinco o seis horas con el celular en la mano sin desarrollar actividades sociales o de otro tipo que permitan el desarrollo de la infancia y la adolescencia”, señaló.

Explicó que el Gobierno recopila evidencia científica para informar a madres, padres y tutores sobre las consecuencias asociadas al uso intensivo de redes sociales y teléfonos inteligentes.

“El uso excesivo de las redes sociales y del teléfono celular puede tener implicaciones para el resto de su vida. Y si son todos los niños y todos los adolescentes, pues son implicaciones en general para el desarrollo del país”, advirtió.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, coincidió en que la discusión no puede limitarse únicamente a las escuelas, ya que gran parte del tiempo que los menores pasan frente a las pantallas ocurre en sus hogares.

El funcionario recordó que el cerebro de niñas, niños y adolescentes aún se encuentra en desarrollo, por lo que los efectos del uso excesivo de tecnología pueden ser más profundos y duraderos.

También alertó sobre el papel que juegan los algoritmos de las plataformas digitales, diseñados para captar la atención de los usuarios durante más tiempo.

Según explicó, muchas de estas herramientas priorizan contenidos polémicos o altamente estimulantes debido a intereses comerciales, lo que favorece patrones de consumo difíciles de controlar.

Especialistas comparan el uso problemático con otras adicciones

Por su parte, la maestra en Orientación Psicológica y especialista en prevención de adicciones, Tania Jiménez García, explicó que el llamado uso problemático de la tecnología comparte mecanismos similares a los observados en otras conductas adictivas.

La experta señaló que actividades como navegar en redes sociales, jugar videojuegos, realizar apuestas en línea o incluso consumir ciertas sustancias provocan una liberación intensa de dopamina, neurotransmisor relacionado con el placer y la recompensa.

Sin embargo, advirtió que la sobreestimulación constante puede alterar el funcionamiento normal del cerebro.

“La sobreestimulación provoca que el cerebro reduzca la producción de dopamina y disminuya la sensibilidad de sus receptores”, explicó.

Como consecuencia, actividades cotidianas como estudiar, convivir con otras personas o realizar ejercicio pueden dejar de generar satisfacción.

Entre las señales de alerta mencionó la pérdida de control sobre el tiempo frente a la pantalla, la necesidad constante de volver a conectarse, el uso continuo pese a consecuencias negativas y síntomas de abstinencia como irritabilidad, ansiedad o enojo cuando se intenta limitar el acceso a los dispositivos.

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La adolescencia, una etapa especialmente vulnerable

Lucía Magis Weinberg, investigadora de la Universidad de Washington especializada en neurodesarrollo, explicó que la adolescencia es una de las etapas más sensibles para la formación de hábitos y el desarrollo cerebral.

La especialista indicó que este proceso se extiende aproximadamente entre los 10 y los 25 años de edad, periodo en el que el cerebro continúa madurando.

Según detalló, redes sociales, videojuegos y otras plataformas digitales activan de forma intensa los sistemas de recompensa cerebral y favorecen la creación de hábitos automáticos.

Además, citó investigaciones que vinculan el uso prolongado de pantallas con cambios en áreas relacionadas con la atención y el autocontrol.

Los estudios muestran asociaciones entre el tiempo excesivo frente a dispositivos y mayores niveles de distracción, frustración y dificultades para mantener la concentración durante periodos prolongados.

La investigadora también alertó sobre los efectos de introducir teléfonos inteligentes a edades muy tempranas.

El acceso a smartphones antes de los 12 años puede relacionarse con afectaciones en el desarrollo cognitivo y en diversos procesos de aprendizaje.

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Ante este panorama, especialistas y autoridades coincidieron en que la solución no pasa únicamente por restringir dispositivos dentro de las escuelas.

Entre las principales recomendaciones se encuentra fortalecer el acompañamiento familiar, establecer horarios y espacios libres de pantallas, fomentar la convivencia presencial y promover actividades deportivas, culturales y recreativas.

También plantearon impulsar políticas públicas orientadas a desarrollar entornos digitales más seguros y adecuados para cada etapa del crecimiento.

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