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De recolector de orégano en la Sierra a conferencista
Con los años aprendió a secarlo, limpiarlo y envasarlo, hasta que logró registrar su marca y desarrollar una línea propia
Por Humberto Zúñiga López | 24 Octubre 2026
Con solo primer año de primaria, don Casimiro Ramírez Palmillas es emprendedor del orégano, conferencista y creador de 16 productos naturales con su empresa familiar Ramioreg, y su mayor reto no ha sido el monte ni el mercado, sino pararse frente a universitarios.
"La universidad ha sido mi reto, porque a mis 77 años estar con gente estudiada, preparada, y mi nivel académico es primer año de primaria, a lo mejor ni lo terminé, y ahora hablando de las propiedades del orégano", dice con franqueza.
Originario del ejido San Juanito de Jaumave, empezó pizcando orégano silvestre en el altiplano tamaulipeco, en la zona de Jaumave, Bustamante y Miquihuana, para venderlo a granel; luego sembró orégano en una parcela demostrativa de una hectárea.

Con los años aprendió a secarlo, limpiarlo y envasarlo, hasta que logró registrar su marca y desarrollar una línea propia.
Hoy tiene 16 productos derivados del orégano y damiana principalmente, aunque este primero es el que le ha dado reconocimiento.
Don Casimiro Ramírez ha dado conferencias en Los Mochis, Sinaloa, a la Universidad de Toluca, entre muchas otras, llevando su conocimiento, que en principio fue empírico, pero que con el paso de los años ha sido científico, luego de adquirir el equipo necesario para su procesamiento.

Comenta que su hija María Luisa Ramírez Zúñiga lo apoyó desde un principio porque tomó un curso en línea que daban desde Argentina y luego de manera presencial.
“Ella misma se aplicó el producto a base de orégano porque tenía unas manchas en la cara y se le quitaron”, y de ahí comenzó todo.
El orégano es un antioxidante muy potente que previene el envejecimiento, tiene propiedades antimicrobianas y antifúngicas, mejora la digestión, tiene efecto expectorante y es analgésico.

A la fecha, don Casimiro dejó de elaborar en grandes cantidades el aceite de orégano por falta de envase. "Mucho envase está saliendo del mercado, ya no lo fabrican", explica.
El que necesita es un frasco de plástico color rojo de 60 milímetros, que usa para el hongo de los pies y para combatir el virus de la gripa.
El problema es el volumen: los fabricantes se lo venden por 13 mil piezas mínimo. "¿Yo para qué quiero tanto?", cuestiona. Lo ha buscado en Guadalajara, San Luis Potosí y en Tacuba, Ciudad de México, sin éxito.

A pesar de eso, su trabajo ha tenido un triple reconocimiento en ferias y exposiciones, donde la gente ya lo busca.
“Ya están volteando a vernos, ya están entendiendo que lo orgánico es lo bueno. Muchos llegan a la feria y no más llegan y lo agarran porque ya lo han usado y dicen: "Muy bueno su medicamento", relata.
Asegura que el orégano tiene ocho compuestos químicos y que, si no te ayuda en una cosa, te alivia otra; por eso la gente lo está conociendo cada vez más.

Reconoce también que ha sido difícil hacer entender a la gente que deje de tomar tantas pastillas y voltee a lo natural, pero poco a poco el mercado se abre.
El apoyo del Gobierno de Tamaulipas, a través de la marca Hecho en Tamaulipas y de los espacios en la Feria Tamaulipas y en encuentros de negocios, le ha permitido exhibir sus productos, dar conferencias y llegar a nuevos clientes fuera del estado.
En los últimos años incluyó en su producción el aceite de damiana, que describe como un potente energético para problemas de flema, cálculos renales y como apoyo para la salud del hombre y la mujer; seis presentaciones en polvo, té de poleo para malestares estomacales y para quien no puede conciliar el sueño, entre otros.