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David cumplió el sueño de vivir el Mundial FIFA™ desde la cancha
Con síndrome de Down, fue uno de los voluntarios que desplegó las banderas en el Estadio Monterrey durante el Mundial, experiencia que asegura le cambió la vida
Por Julieta Guevara | 08 Julio 2026
David Cruz Bonilla, de 26 años y con síndrome de down, vivió la Copa Mundial de la FIFA 2026 desde un lugar que pocos pueden pisar: la cancha del Estadio Monterrey. Asegura que esa experiencia le cambió la vida para siempre.
De entre miles de aspirantes, David fue uno de los 3 mil 257 voluntarios seleccionados en Monterrey. Además, formó parte de los poco más de mil voluntarios que desempeñaron labores dentro del Estadio Monterrey y de la decena elegida para desplegar las banderas de las selecciones nacionales durante las ceremonias previas a cada partido, frente a miles de aficionados en el estadio y millones de espectadores alrededor del mundo.
“Desplegué las banderas cuando todo mundo también desplegaron y yo así, estuve recogiendo, recogiendo, recogiendo y luego ya tuvimos que salir, que salirnos de aquí y ponerlas en el hombro, cargándola. Quedo satisfecho”, expresó días después del último partido disputado en la sede mundialista de Monterrey.

Cada vez que sostuvo una de las enormes banderas sobre el césped, lo hizo con la misma disciplina y coordinación que el resto del equipo. La labor exige sincronía, comunicación y un sólido trabajo en equipo para que cada movimiento salga perfecto ante los ojos del mundo.
Detrás de ese logro hay años de esfuerzo y una familia que nunca dejó de creer en él.
“En el caso de David es una emoción muy grande porque es ver el resultado de mucho que se ha venido trabajando durante años, desde intervención temprana, prácticamente desde recién nacido”, dijo, con los ojos llenos de lágrimas y orgullo, su madre, Laura Bonilla.

David compartió esta experiencia junto a su hermana y su mamá. Aunque su hermana, Laura, no estuvo en la cancha y comenzó sus actividades como voluntaria hasta el tercer partido, fue testigo del compromiso y la dedicación con la que ambos vivieron cada jornada del torneo.
“En el último partido estuvimos los tres directamente ahí viéndonos, una emoción indescriptible. Sentí muchísima emoción de que David lograra estar en un evento tan importante, haciendo algo tan importante como lo es estar en ceremonias”, contó su hermana, Laura.

Para David, la experiencia también tuvo un significado personal y espiritual.
“Me gustó que todo era muy especial y que todo es gracias al señor porque es él que me da la oportunidad de saber, el que me da la oportunidad de saber, de poder estar aprendiendo, seguir cada vez más los pasos con el señor porque las personas con síndrome de Down tenemos la capacidad de hacerlo todo”, añadió.

El proceso para llegar hasta ese momento comenzó desde 2025. Incluyó la inscripción, la selección, la asignación de áreas y diversas etapas de capacitación, un recorrido que finalmente llevó a David hasta el escenario deportivo más importante del planeta.

Hoy, para la ciudad el Mundial terminó. Las tribunas se vaciaron y las banderas dejaron de ondear sobre la cancha. Sin embargo, para David y su familia quedó algo mucho más valioso: la certeza de que los sueños compartidos saben mejor y que la inclusión también puede ocupar el centro del escenario más grande del fútbol mundial.