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Depresión, un mal de fin de año

Médicos consultados por El Horizonte mencionan que se debe estar alerta a los síntomas y ayudar a los pacientes

Por Miriam Abrego | 28 Diciembre 2017

Las experiencias vividas durante el año que está por terminar pueden ser de gran satisfacción para gran parte de la población, pero para otros, la temporada decembrina representa una pesada carga, pues las festividades relacionadas con la temporada navideña hace a algunos recordar la pérdida de un familiar o el rompimiento de un amor.

El calvario para estas personas comienza desde mediados de noviembre, cuando las tiendas comienzan a decorarse en colores rojo y verde y la sociedad empieza a llenarse del espíritu festivo que muchos no sienten; esto, explica el psicólogo José Francisco Sánchez, se debe a que esta celebración tiene su arraigo en la familia y está estrechamente vinculado a las pérdidas emocionales.

“En el hipocampo se quedan grabados todos los recursos emocionalmente fuertes y la Navidad es un momento sumamente afectivo que deja marcas en las personas”, comentó el médico de la UANL.

Incluso, para el experto en psicología social de la UDEM, Jesús Castillo, no es en vano que diciembre sea uno de los meses en el cual se presentan más intentos de suicidio.

“Las fechas en que hay más intento de suicidios por lo general, son en los meses de verano, junio, julio y en diciembre, son precisamente por la relación con eventos tristes”, señaló Castillo.

Apuntó que también se registran casos de ansiedad que se manifiestan al comer en exceso y que lejos de ser una solución, sólo agravan los problemas. Para Castillo, la temporada decembrina, es una buena oportunidad para olvidar los agravios, disfrutar los momentos, la familia e incluso las comidas típicas de la temporada.

Las recomendaciones que dan los expertos es alejar a las personas de su tristeza involucrándolas en actividades y festejos e incluso, invitarlos a realizar labores altruistas como llevar alimentos a indigentes u hospitales y sobre todo invitarlos a buscar ayuda especializada.

“No dejarlos solos, ayudar a otros, por ejemplo, ir a los cruceros, regalar comida a hospitales, ayudar quita mucho la depresión. El problema es que no quieren estar tristes, pero muchas veces no quieren pedir ayuda”, concluyó Castillo.


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