Entre nostalgia y recuerdos, se despiden de jacaranda de 50 años
Julia Salinas explicó que la decisión se tomó para prevenir una tragedia, ya que el árbol presentaba un riesgo real para la vivienda y la familia
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Febrero
2026
Bajo la sombra de un viejo jacarandá que durante medio siglo formó parte de la vida cotidiana de una familia de Reynosa, hoy solo quedan los recuerdos de la infancia, los juegos interminables y las reuniones que se convirtieron en tradición alrededor de un árbol que, más allá de dar flores, representaba identidad y hogar.
Para la familia, aquel jacaranda de más de 50 años fue testigo de cumpleaños, tardes de descanso, pláticas familiares y numerosas anécdotas que marcaron a varias generaciones.

Julia Salinas recordó con emoción los momentos vividos junto al árbol que fue sembrado por su madre.
“Así es, muchos recuerdos de la infancia, cuántas veces no nos trepamos al árbol, cuántas comidas en familia aquí con mi madre, que plantó este árbol desde hace 50 años. Cuando el Beulah, yo recuerdo que ella vino y lo amarró, eran unas varitas junto con la lila; vino y lo amarró porque ella no quería que su árbol se volara”, relató.
Sin embargo, la historia de este emblemático ejemplar llegó a su fin cuando sus propietarios se vieron obligados a tomar una difícil decisión: autorizar su tala, ante el riesgo que representaba, principalmente por los fuertes vientos que con frecuencia se registran en la ciudad y que ya habían provocado la caída de algunas de sus ramas.

Con profunda nostalgia, Sanjuana Salinas también se despidió del árbol que fue parte de su vida familiar.
“Muchos recuerdos muy bonitos y a veces tristes, pero aquí estamos despidiéndonos de nuestro árbol, recordando los tiempos que se vivían ahí, en ese árbol, con los nietos, sobre todo Víctor Daniel y Daniela, que se subían a ese árbol”, expresó.
Jacarandas alcanza hasta los 30 metros de altura
La jacaranda es un árbol ornamental ampliamente conocido por sus flores de color morado o lila. En el caso particular de este ejemplar, logró alcanzar una altura cercana a los 30 metros, adornando durante décadas el entorno de la colonia Longoria, donde fue considerado por mucho tiempo como el único y más alto del sector. Lamentablemente, sus característicos tonos morados ya no volverán a apreciarse en la próxima primavera.

Finalmente, Julia Salinas explicó que la decisión se tomó para prevenir una tragedia, ya que el árbol presentaba un riesgo real para la vivienda y la familia.
“Ahorita lo que queremos es evitar que vaya a pasar otro accidente; ya han estado cayendo ramas. Cada aire que viene es fuerte, como ahora en enero que se cayó un tronco muy grande de aquel lado, y no estamos pendientes de que caiga otro de este lado, porque ahora sí nos puede tumbar la cocina”, concluyó.
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