Exigen solución a escurrimiento de aguas negras entre municipios
Habitantes buscando presionar a las autoridades para resolver un problema sanitario que aseguran arrastran desde hace más de medio siglo
- 02
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Junio
2026
Cansados de décadas de inundaciones, malos olores, aguas negras y falta de respuestas gubernamentales, vecinos de la colonia Villahermosa, decidieron levantar un muro con rejas ancladas con cemento, buscando presionar a las autoridades para resolver un problema sanitario que aseguran arrastran desde hace más de medio siglo en la zona limítrofe entre Tampico y Altamira.
Los habitantes cercanos a la calle Burton Grossman, esquina con Décima Avenida, sostienen que la estructura no busca bloquear el paso vehicular, sino impedir que toneladas de basura, lodo, muebles, sanitarios, electrodomésticos y desechos arrastrados por la corriente, terminen obstruyendo alcantarillas y provocando severas inundaciones.
La problemática afecta tanto a familias de la colonia Villahermosa, ubicada en Tampico, como a residentes de los fraccionamientos Gema y Valle Dorado, ya en territorio altamirense.
"Tenemos fácil más de 50 años con este problema, yo tengo 47 años y son los mismos que llevo padeciendo inundaciones, antes el agua era cristalina, ahora todos los drenajes vienen a desembocar aquí", expresó Dunia Pecina, vecina afectada.
Los testimonios coinciden en que durante lluvias intensas el agua negra invade viviendas en cuestión de minutos, "El 10 de mayo fue nuestro regalo, andar dentro de aguas negras, se metió a las casas, iban pasando televisiones, tazas de baño, camas, basura, de todo".

Regino Andrade Sánchez, otro vecino afectado, explicó que la colocación de la barrera fue una medida desesperada tras años sin soluciones, "No estamos cerrando accesos, hay otras calles disponibles, esto es presión para ver si ahora sí nos hacen caso", señaló.
María del Rosario, otra residente afectada, afirmó que aunque hubo acercamientos telefónicos, ninguna autoridad ha acudido personalmente a dialogar con los vecinos.
"Queremos que vengan Tampico y Altamira y se pongan de acuerdo, el problema no es la calle, es el canal y toda la basura que llega, el agua tiene que pasar, pero necesitamos una solución", dijo.
Por su parte, Elena Salvador Márquez aseguró que la situación se agravó conforme crecieron los desarrollos habitacionales cercanos y se realizaron conexiones de drenaje hacia el canal a cielo abierto.
"No podemos comer tranquilos por la pestilencia, aquí vivimos con aguas negras día y noche, nosotros también pagamos impuestos y merecemos vivir dignamente, esto no es contra los vecinos, es una exigencia porque ya nadie nos escucha", manifestó.
Los inconformes advirtieron que mantendrán su exigencia hasta obtener una solución definitiva al problema que, aseguran, ha permanecido sin atender durante generaciones y hoy continúa dividiendo literalmente a dos municipios, mientras las aguas residuales siguen corriendo por medio de una calle.
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