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Estilo de Vida

Lo que debes saber sobre la hipnopedia infantil

Los terapeutas comparten que puede ser una herramienta de apoyo emocional, para brindar anclajes de seguridad y confianza


  • 30
  • Octubre
    2025

Por décadas, la idea de aprender mientras dormimos ha fascinado tanto a científicos como a padres. La hipnopedia infantil, también conocida como aprendizaje del sueño, propone precisamente eso: Aprovechar el estado de relajación del sueño para reforzar hábitos, valores o conocimientos en los niños. 

Pero ¿qué dice la ciencia sobre esta práctica? ¿Funciona realmente? La hipnopedia es una técnica que consiste en repetir mensajes o afirmaciones positivas durante el sueño, con el objetivo de que la mente subconsciente los asimile. En el caso de los niños, se emplea generalmente para fortalecer la autoestima, promover conductas positivas o reducir miedos.

El psicólogo infantil español Javier Urra, autor de El pequeño dictador, explica que “el cerebro del niño, especialmente durante los primeros años, es muy permeable a la información emocional. Si el mensaje es positivo y proviene de una figura de apego, puede generar seguridad incluso mientras duerme”.

Aunque la hipnopedia tiene un aura de misterio, no se trata de magia. Investigaciones del Institut du Cerveau et de la Moelle Épinière (ICM) en Francia han mostrado que durante el sueño el cerebro sigue procesando ciertos estímulos auditivos, sobre todo aquellos vinculados a la voz humana y a emociones familiares.

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El neuropsicólogo estadounidense David Eagleman, autor de The Brain: The Story of You, señala: “El cerebro dormido no está completamente desconectado. Procesa sonidos y puede asociar emociones, pero el aprendizaje complejo, como memorizar vocabulario o fórmulas, no ocurre mientras dormimos. En cambio, los mensajes simples y emocionales sí pueden reforzarse”. (Con información de Agencias)

¿Para qué sirve?

La hipnopedia infantil no sustituye la educación consciente, pero puede complementarla como una herramienta emocional. Algunos de sus usos más comunes son:

  • Reforzar la autoestima: Mediante frases como “Eres valiente”, “Eres capaz”, “Eres amado”.
  • Fomentar hábitos positivos: “Te gusta cepillarte los dientes antes de dormir”, “Te sientes feliz al compartir tus juguetes”.
  • Reducir temores: “Duermes tranquilo y seguro, mamá y papá están cerca”.
  • Favorecer el control de impulsos o emociones: “Respiras profundo cuando te enojas y te calmas”.

Cómo aplicarla correctamente

Elige el momento adecuado. La fase más receptiva suele ser el sueño ligero, poco después de que el niño se ha dormido.

Usa una voz suave y familiar. Preferiblemente la de los padres. El tono debe ser tranquilo, amoroso y repetitivo.

Evita los mensajes negativos o confusos. Nunca usar frases como “Ya no te portarás mal”. En su lugar, decir “Te comportas con cariño y respeto”.

Sé constante. Repetir las afirmaciones durante varios días seguidos para que el cerebro las asocie.
Acompaña la práctica con coherencia diurna. De nada sirve repetir mensajes positivos si el ambiente diario contradice esos valores.


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