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Política de no regar áreas verdes es contraproducente

Política de no regar áreas verdes es contraproducente

Crisis hídrica a largo plazo empeora si no se mantienen vivas áreas verdes, sostienen expertos.

No regar las áreas verdes en la urbe regia, en vez de ayudar a ahorrar agua, está provocando una mayor sequía e incluso menos disponibilidad de agua.

En la zona metropolitana de Monterrey, la Secretaría del Medio Ambiente prohibió el riego a partir del pasado mes de febrero y ni siquiera se permite hacerlo con agua tratada en las áreas verdes donde se realizan actividades deportivas, recreativas o de esparcimiento .

Tal situación está dejando vastas extensiones de parques con pasto seco y árboles sedientos, y a su vez, esa sequía provocó que se agudice la falta de agua en Nuevo León.

Esto significaría que la propia ley contra el riego, propuesta por una autoridad medioambiental, estaría contribuyendo a una mayor escasez de agua.

Y es que, según expertos, es necesario contar con una cubierta vegetal 'viva' -y no seca- en el mayor espacio posible de la urbe para que se cumpla el ciclo vital del agua, que se filtre a la tierra y recargue los mantos freáticos.

Además, señalaron especialistas consultados, el dejar “morir” dichos espacios por falta de riego sólo agravará el déficit de áreas verdes que sufre la zona metropolitana.

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En municipios como San Pedro y Monterrey, algunas áreas de los parques Rufino Tamayo, Calzada del Valle, Libertad y Macroplaza lucen con el suelo desnudo porque el pasto se secó ante la falta de agua.

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Y es que debido a la crisis hídrica que padece la urbe regia, el 2 de febrero pasado el gobierno del estatal publicó un decreto para prohibir todo riego, y el día 5 del mismo mes lo modificó, agregando que sí pueden recibir agua tratada, siempre y cuando no sean áreas donde se realicen actividades “recreativas, deportivas y de esparcimiento”.

Es decir, si en algún parque el ciudadano corre o camina o hace ejercicio, no deberá ser regado ni siquiera con agua de reúso.

“Artículo Primero: Se suspenden todas las actividades de riego de pasto o zacate en espacios públicos utilizados con fines estéticos; dichos espacios podrán ser regados únicamente con agua tratada.

“Queda excluido de lo anterior, el riego de árboles, así como el zacate utilizado en espacios públicos en donde se realicen actividades recreativas, de esparcimiento o deportivas”, señala el decreto publicado en el periódico oficial del estado.

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El ambientalista Guillermo Martínez Berlanga consideró que dicha medida se le ocurrió a “ignorantes” y está “para Ripley” porque las áreas verdes y los árboles “vivos” ayudan a estimular las lluvias y hacen que el suelo absorba el agua para recargar las galerías subterráneas.

“Es una medida estúpida, totalmente fuera del mínimo criterio ambiental, del mínimo criterio sostenible. Si no riegas los árboles, si no les das mantenimiento, los aflojas, los cultivas, los fertilizas, los enriqueces, entonces no viven. Son ocurrencias, palos de ciego, es ignorancia, por supuesto.

“Esta es una nota para Ripley, que en Nuevo León las autoridades decreten no regar. ¿Qué no es lo mismo regar que preservar? Regar no es desperdiciar, se pueden regar las áreas verdes con agua reciclada, aguas sucias, con aguas que no son 100% potables, que es lo que deberíamos estar haciendo ahorita”, señaló Martínez Berlanga.

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Por su parte, Rosario Álvarez Gutiérrez, directora ejecutiva del organismo Pronatura Noreste AC, explicó que la medida sólo está sometiendo a las áreas verdes a un “estrés hídrico”, lo cual agudizará la sequía a largo plazo.

Agregó que Nuevo León es una de las entidades del país que cuentan con más plantas tratadoras de agua, por lo cual sí hay líquido disponible para el riego de parques, camellones y áreas verdes, sólo hace falta extender la red de distribución.

“Tenemos seis plantas de tratamiento de agua, hay que asegurarnos que tengamos una red robusta para que el agua tratada se utilice para muchos de sus usos que son fuentes, camellones, áreas verdes, parques; porque ese es uno de los usos más importantes.

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“Cuando estas zonas se dejan de regar y dejan de ser húmedas, la tierra pierde la capacidad de absorción, se disminuye, entonces son problemas que nada más estamos como empujando la pelota más para adelante”, consideró la especialista.

Álvarez Gutiérrez explicó que la tierra cuando se seca se torna “muy dura” y su capacidad de permitir el paso de agua se reduce.

Por lo tanto, dijo, regar “no es un lujo” sino una necesidad y es parte de la vida cotidiana.

“Entiendo que la prioridad ahorita es dotar de agua potable a la ciudadanía y que los recursos y las acciones del gobierno vayan hacia allá, pero no debemos de olvidar que las áreas verdes deben ser parte de nuestra vida normal y debemos de utilizar el agua tratada para poder mantenerlas”, subrayó la experta.

Alertan: Déficit de árboles en la metrópoli regia empeorará

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El no regar los parques sólo contribuye a que crezca el problema de la falta de áreas verdes, lo cual ya era un asunto grave en la ciudad, señalaron especialistas.

La Organización Mundial de la Salud establece que una ciudad requiere al menos 16 metros cuadrados (m²) de áreas verdes por habitante para garantizar su bienestar.

En la zona metropolitana, de acuerdo con mediciones de organismos especializados, sólo hay 5 metros cuadrados, es decir, un déficit del 75 por ciento.

“Tú puedes ver imágenes de la Ciudad de México y vemos que la cantidad de árboles en Monterrey, que es muchísimo menor y si además vamos a ponerlos todavía en un estrés hídrico mayor, es desalentador”, dijo Rosario Álvarez Gutiérrez, directora ejecutiva del organismo Pronatura Noreste AC.

Y para el ambientalista Guillermo Martínez Berlanga, este déficit que sufre la ciudad se ahondó con los incendios forestales.

“Si no tenemos áreas verdes, si no tenemos árboles fuertes y frondosos, ¿Cómo vamos a restablecer y regular el ciclo del agua? Con puro pavimento y con plástico no mejoran, ¡por Dios! Por eso los incendios forestales son tan grandes en Nuevo León, llevamos 10,000 hectáreas quemadas en siete meses.

“Esas medidas que están implementando no son adecuadas; en su lugar que digan, vamos a conservar lo que tenemos, vamos a regar nuestros pastos, nuestros jardines, nuestros árboles con agua negra, con agua que no sea potable”, concretó Martínez Berlanga.


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