La lidia ‘a caballo’
De la misma manera que el toreo de a pie, se compone de tres tercios: el de recibo, de banderillas y la suerte suprema, las cuales serán apreciadas en la corrida de este domingo
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Abril
2019
En ocasión a la sensacional corrida de rejones anunciada para este domingo 5 de mayo, en la Monumental Monterrey ‘Lorenzo Garza’, y donde participarán los caballeros del toreo ecuestre mexicano, Jorge Hernández Gárate, Santiago Zendejas y Sebastián Torre, CRACK le presenta hoy la cuarta parte del interesantísimo artículo de don Manuel Baena titulado ‘Tauromaquia del Siglo XXI, El toreo a caballo’:
“Para entender a cabalidad la labor de la lidia de un toro a caballo, ésta se compone como el toreo de a pie, de tres tercios:
“El primer tercio, el de recibo, sirve, (después de observar el temperamento y características de salida como, bravura, celo, acometitividad, patas, recorrido y distancia), para ‘ahormar’ al toro restándole violencia en la acometida, pero sin causarle un excesivo daño y es a juicio del propio rejoneador que se le colocarán en este tercio, hasta tres rejones de castigo como máximo lo establece El Reglamento Taurino vigente en la ciudad de Monterrey.
“El segundo tercio es el tercio de banderillas, El Reglamento estipula que se pondrán no más de tres pares de banderillas, pudiendo usar en la ejecución de la suerte el par completo o una sola banderilla.
“Como en este tercio se busca el mayor lucimiento posible, para conseguirlo hay que procurar que los caballos vayan al toro las más veces que se pueda. Para ello, en ocasiones se colocan las banderillas de una en una y esto ha permitido doblar el número de entradas. De hecho, en el tiempo que se emplea para este tercio es cuando se procura exhibir los caballos más vistosos, los que hacen más cosas que gusten al público, bien sea toreando para colocar al toro o citándole para provocar sus embestidas, o realizando las suertes de las formas más vistosas y arriesgadas.
“El tercero es el último tercio y es aquí donde se ejecuta la Suerte Suprema, ofreciendo el pecho de caballo y caballero al toro al colocar en el embroque de la suerte, el rejón más largo, también llamada ‘hoja de peral’, que equivale a la espada para culminar con la lidia del ejemplar.
“La efectividad es fundamental y hay que conseguir que el toro ‘doble’ a la primera, pues de este acierto dependen los resultados y un fallo con ‘la hoja de peral’ se suele llevar los trofeos aun habiendo realizado una buena labor.
LA SUERTE SUPREMA
“La ejecución de la Suerte Suprema es difícil, ¡muy difícil! Pues tienen que coincidir todos los planos de desplazamiento, para acertar en el momento y el sitio justo, pues cuando se trata de colocar ‘la hoja de peral’ se necesita un tiempo para penetrar, mientras que toro y caballo en movimiento recorren espacios, que con sus masas impulsadas en la inercia de estos movimientos, crean fuerzas que se oponen a que el rejón entre, y a veces lo consiguen. En cualquier caso es una gran dificultad que se debe disminuir haciendo todas las cosas muy bien de acuerdo a la técnica planteada.
“Para conseguirlo, el rejoneador deberá: Provocar la embestida exponiendo y colocando al caballo lo más cerca posible del toro para evitar que al arrancarse, varíe la trayectoria en su recorrido y de esta forma poder ‘medirse’ mejor en la ejecución. Es decir, en una distancia corta de seis a 10 metros para hacer la suerte de frente o al cuarteo. Será mejor la primera, si la doma del caballo lo admite en esta distancia y llevar el rejón en alto, no moverlo hasta el momento de clavar, apuntando siempre al sitio por donde tiene que penetrar. Al llegar al toro, apretar con energía para disminuir al máximo, el tiempo de penetración.
“Al apuntar, hay que hacerlo al sitio donde acaba el cerviguillo y comienza la espalda del toro, ese punto que dicen que es ‘todo lo alto’. Si el toro en el cruce viene humillado, ‘descubre’ el sitio y es más fácil acertar con el hueco blando, por donde el rejón entrará fácilmente.
“La ejecución de esta suerte debe hacerse lo más despacio que sea posible y para ello es necesario tener un caballo que se mida muy bien con el toro, que no haga movimientos bruscos, que temple su galope y este puesto para realizarlo.
“Repetimos, que del acierto dependen la mayor parte de los éxitos y el fallo siempre conduce a un resultado menor y perder los trofeos”.
(Mañana continuará)
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