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Príncipes británicos juntos... pero sin cercanía

Príncipes británicos juntos... pero sin cercanía

Los príncipes Guillermo y Enrique caminaron detrás del féretro de la reina Isabel II, a su llegada a la Abadía de Westminster para su funeral.

En su reencuentro durante los protocolos del funeral de la reina Isabel II, los príncipes británicos Guillermo y Enrique caminaron juntos detrás del féretro de la monarca, tal como lo hicieron hace 25 años con su madre, la princesa Diana; diversos medios internacionales destacaron que entre ellos no existe atisbo de reconciliación.

Los hermanos cumplieron con su deber, caminando codo a codo detrás de su padre, el rey Carlos III, y de otros altos miembros de la familia real, mientras el féretro de su abuela era llevado a la Abadía de Westminster para su funeral, pero su comunicación no verbal reflejaba indiferencia entre ellos.

Guillermo, heredero al trono de su padre Carlos III, vestía uniforme militar. Enrique, que tiene prohibido hacerlo desde que abandonó su vida como miembro de la realeza, vestía un traje en el que llevaba prendidas sus medallas. Mientras el féretro entraba en la abadía, Enrique mantuvo la mirada baja, mientras otros miembros de la familia con uniforme militar saludaban.

La semana pasada, Guillermo confesó al público que caminar detrás del féretro de su abuela le había traído recuerdos dolorosos del cortejo fúnebre de su madre, en 1997, cuando él tenía 15 años y su hermano apenas 12.

A la entrada de la abadía, los hermanos, estuvieron acompañados por sus esposas y por los dos hijos mayores de Guillermo y Catalina, el príncipe Jorge, de nueve años, y la princesa Carlota, de siete, que ocupan detrás de su padre, el segundo y tercer lugar, respectivamente, en la línea de sucesión a su abuelo.

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Duelo de estilos

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Catalina, recién nombrada princesa de Gales, lució un conjunto negro con un sombrero de ala ancha y su cabello recogido en un moño. En cuanto a las alhajas, eligió dos piezas de enorme simbolismo para la familia real británica, unos pendientes de diamantes y perlas que la reina recibió como regalo de bodas en 1947. Además de una gargantilla de cuatro vueltas de perlas con un broche de diamantes en el centro, el collar fue un diseño encargado a la casa Garrard y realizado con perlas que el Gobierno japonés le regaló a Isabel II cuando realizó una visita oficial al país en la década de los setenta.

Por su parte, Meghan Markle, duquesa de Sussex, optó por vestir una capa y un vestido negro, autoría de Stella McCartney, así como un sombrero de ala ancha, lució un juego de aretes de perlas y diamantes, un regalo que le otorgó hace algunos años la monarca.


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