Nuevo León

Cierran 76 años de historia, penal del Topo Chico queda en el abandono

Este lunes cerró oficialmente el Penal del Topo Chico, una de las penitenciarías más antiguas e ingobernables del país con 76 años de historia


  • 30
  • Septiembre
    2019

Luego de 76 años de las más cruentas historias de violencia, la mañana de este lunes 30 de septiembre del 2019, el penal del Topo Chico cerró sus puertas, luego de llevar de manera simbólica 150 internos que se encontraban ya en el penal de Apodaca, para la realización del evento.

Funcionarios estatales y de impartición de justicia, estuvieron presentes además de vecinos del penal, que vivieron con la zozobra de los brotes de violencia que seguido de escuchaban hasta sus viviendas.

El interno Carlos Mejorado Uribe, de 33 años, y quien dijo ser inocente, purga una condena de 25 años por el delito de homicidio calificado, de los cuales ya pago 10 y espera pronto salir, dio un mensaje a los asistentes y funcionarios, sobre las vivencias que pasó durante estos 10 años dentro del centro penitenciario, donde logró sobrevivir a motines, extorsiones y enfrentamientos entre los grupos rivales de la delincuencia organizada.

Ahora las autoridades tratan de dar una buena imagen, sin embargo, hay voces que denuncian que, aunque hay nueva administración, siguen los malos actos.

Luego de los discursos de más de una hora de los funcionarios, los internos fueron llevados a la parte trasera del centro penitenciario, para llevarlos de nuevo al penal de Apodaca, para de manera simbólica ser puesto un candado por parte del gobernador.

Posteriormente las celdas de todos los ambulatorios, talleres, cocinas, panadería y tortillería, quedaron abiertos para que los visitantes pudieran realizar un recorrido en el que grabaron videos, tomaron fotografías, y pudieron observar, la mayoría de ellos con mucho asombro, las condiciones en las que vivían los casi 3,000 reos en dicho centro penitenciario.

Las pequeñas celdas dentro de los ambulatorios, que guardan las historias más oscuras de la delincuencia, quedaron llenas de pertenencias que los internos no alcanzaron a llevar a su nuevo destino, celdas donde se apreciaban los lujos y donde ademas había papelería con los datos de todos los internos, y donde se apreciaban las duelas de madera, baños con azulejo al interior como las regaderas también impecables, donde vivían los capos que tenían el control del interior y había varias de ellas.

Un altar de la muerte, pero además un pasadizo secreto en al área de panadería, donde pasaban a las mujeres, para prostituirlas o hacer las fiestas en los ambulatorios.

De acuerdo con la información, las instalaciones volverán a ser abiertas para realizar recorridos, y que la ciudadanía pueda acudir a ver las instalaciones, donde se realizará un parque y un archivo del estado.



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