Nuevo León

Denuncian destrucción de cerro por pedrera

Imágenes aéreas muestran el gran deterioro que sufre la zona tras más de 15 años de producción


  • 27
  • Abril
    2019

El daño ecológico generado por la empresa Matrimar en el municipio de Cerralvo es evidente, y es que de acuerdo con imágenes del sitio tomadas con 14 años de diferencia muestran la depredación que ha ocasionado a la Sierra de Picachos.

Vecinos, ambientalistas y legisladores locales han levantado la voz en los últimos meses, ya que esta empresa de extracción de tierra caliza busca expandir su operación a otro sitio cercano y también dentro de esta zona protegida.

Habitantes de Doctor González temen que las afectaciones que se han registrado en Cerralvo sean replicadas por esta empresa ahora dentro de su municipio.

Actualmente se genera una fuerte disputa entre autoridades locales que se oponen a la colocación de esta empresa dentro de la Sierra de Picachos señalando que las leyes estatales son muy laxas al respecto y podrían blindar el permiso a la empresa Matrimar a pesar de los daños visibles ocasionados en el municipio vecino.

Aunque se ha buscado retirar esta extractora teniendo acercamiento con autoridades de la SEMARNAT y Desarrollo Sustentable, para evitar mayores daños, comuneros de la zona no han recibido una solución definitiva.

Aristeo Martínez de la comunidad Benavides Grande señaló que Matrimar es responsable de la destrucción de los ríos Sardina y Pescado, pues hicieron una represa a partir de ellos.

“Hemos puesto la denuncia ante Desarrollo Sustentable, la denuncia con el procurador ambiental ante el secretario Manuel Vital, he llevado videos, no pasa nada, al parecer no quieren molestar a la empresa o tendrán convenios con ellos, no sé por qué no se apegan a lo que marca la ley”, cuestionó el vecino de la zona.

Por su parte, el ambientalista Alfonso Martínez señaló que esto no es un problema aislado y que las corrientes del aire traen el polvo generado hasta la zona metropolitana, afectando también a habitantes de la metrópoli.

“La tolvanera sube, con corrientes de viento que llegan a Monterrey, los vientos son como ríos de aire, tienen sus patrones, llega el polvo al nivel donde el aire los empuja y llegan y afectan el área metropolitana, son ríos invisibles hasta que hay polvo que los ves como se van moviendo”, apuntó el ambientalista.




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