Deportes

Walter Ramírez, de la cancha al gym

El atleta de origen tabasqueño, pero regio por adopción, relata cómo desde pequeño pasó de jugar futbol en las Fuerzas Básicas del Pachuca a ser fisiculturista


  • 04
  • Febrero
    2017

Disciplina es la palabra que bien podría definir a Walter Ramírez Martínez, quien desde niño tuvo que hacerla suya para buscar trascender en el deporte, primero en la práctica del futbol soccer y, años más tarde, en el fisicoculturismo, donde poco a poco se abre camino.

Originario de Tabasco, pero ‘regio’ por adopción tras residir desde hace 12 años en Nuevo León, el pequeño Walter tuvo su primer contacto con el universo deportivo al participar en ligas infantiles, en su natal  Villahermosa, impulsado por su madre, doña Adelita.

“Esto se lo debo a mi madre, de pequeño según sus relatos era muy travieso, por lo que decidió meterme al soccer para canalizar mis energías, desde entonces no lo dejé.

“Gracias a todo eso y que comencé desde muy pequeño, desarrollé el gusto por el ejercicio, gusto y hábito que siguen hasta el día de hoy, ya en diferente deporte, pero la pasión es la misma”, expresó el deportista, quien también  ha practicado karate, natación y basquetbol.

Era tal su pasión por jugar al llamado ‘juego del hombre’, que a los 18 años, Ramírez Martínez decidió dejar su tierra para probar suerte en Pachuca, en un clima totalmente distinto, lejos de su familia, pero enfocado en jugar en Primera División, sin imaginar que el caprichoso destino le tendría preparado un nuevo desafío.

Fiel seguidor del Real Madrid, equipo con el que soñó militar alguna vez, pasó por las Fuerzas Básicas de los Tuzos hasta llegar a Segunda División, siendo profesional, pero sin poder dar el salto al Máximo Circuito.

“El soccer es un deporte muy celoso, y hay que saber reconocer y aceptar cuando se tiene futuro o no, ese fue mi caso, hasta que decidí dejarlo y realizar mis estudios... pero me quedé satisfecho del esfuerzo que siempre puse para tratar de alcanzarlo y la experiencia que tuve en todos esos años”.

Ante la falta de oportunidades, e impulsado por la práctica del ejercicio, misma que adquirió durante los entrenamientos con los hidalguenses, Walter decidió darle un giro a su carrera, sin dejar de lado su deseo por brillar en el ámbito que fuera, en este caso, el fisicoculturismo.

Tres años después de ‘colgar’ los botines y mudarse a la Sultana, comenzaría sus estudios hasta concluir la licenciatura en mercadotecnia internacional (con una maestría en administración), a la par de su nueva faceta como deportista, situación que le ha llevado a hacer varios sacrificios.

“Fue hace apenas un par de años que decidí meterme más al mundo del fisicoculturismo y fitness, y apenas en 2015 decidí competir. Es un deporte mucho más exigente que el soccer y demanda más dedicación y disciplina, he tenido que sacrificar vida social por entrenamientos y descanso”, puntualizó el novel atleta de 32 años de edad, quien admira al fisicoculturista británico Ryan Terry y al futbolista portugués Cristiano Ronaldo.



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