Escena

Con miedo a los fantasmas

Alejandro Marcovich es, por mucho, la pieza fundamental, el sonido característico de la banda llamada Caifanes. Y en espera del tan sonado quinto disco, Saúl Hernández y compañía aún no dan ni una probadita de lo que será su próxima producción discográfica. ¿Será que todavía no hay nada concreto porque les falta ese ‘punch’ que sólo pudieron lograr con el ‘Alebrije’ mayor?


  • 24
  • Junio
    2017

Caifanes inició en 1987 y se desintegró en 1995; fueron ocho años los que comprendieron su trayectoria con cuatro discos de estudio. Alejandro Marcovich se integró en 1989, a los dos años de formada la banda y desde el principio ya había diferencias con Saúl. Cabe destacar que en Las Insólitas Imágenes de Aurora, Saúl ya había dejado esta banda por problemas con Marcovich, mientras que en 1995 previo a la desintegración de Caifanes, Saúl quiso hacer las paces y detener la bola de nieve que se venía creando entre él y Marcovich, y éste le responde: “¿Sabes qué?… el que tiene problemas eres tú, no yo, soluciona tus broncas. Yo no soy tu amigo, yo soy únicamente el guitarrista de esta banda”. Al poco tiempo Saúl se da cuenta de que el nombre de la banda había sido registrado a nombre de Alejandro Marcovich, Alfonso André y Saúl Hernández, siendo Saúl el único que nunca firmó la propiedad del nombre, porque no sabía de esto. Saúl se siente traicionado y decide dejar la banda e iniciar un nuevo proyecto al que llamó Jaguares, mientras que la disquera buscó negociar con Marcovich la propiedad del nombre de Caifanes, que dicho sea de paso fue idea de Hernández.

En Las Insólitas, la banda la conformaban: Saúl, Alfonso y Marcovich; ya con Caifanes, los primeros tres discos de estudio con rotundo éxito fueron: Caifanes (1988), Caifanes II o El Diablito (1990) y El Silencio (1992). Cabe destacar que Sabo Romo fue el primer integrante en salir y poco tiempo después también salió Diego Herrera. Esto sucedió durante la etapa de su disco El Silencio, aunque Sabo lo hizo al principio y Diego casi al final. Ya para el disco El Nervio del Volcán (1994) la banda había vuelto nuevamente a la alineación de Las Insólitas, y aunque Sabo y Diego eran excelentes músicos, Saúl y Marcovich se bastaron para gestar un “discazo” con el que todos los temas fueron verdaderos éxitos. Esta mancuerna llena de mucha imaginación creativa y metáfora en cuanto a letras por parte de Saúl y de un estilo auténtico y virtuosidad en cuanto a la vestimenta y producción musical de las canciones por parte de Marcovich, ha sido de las mejores que ha dado México, por encima de la de Fher y Alex de Maná.

El regreso de Caifanes en 2011

Diego le escribe un mail a Saúl sobre una operación muy delicada que tendría Marcovich, y en la que estaba el riesgo inminente de que falleciera, y Saúl por medio de Diego le pidió a éste que le hiciera llegar unas palabras a Marcovich, quien pide a Saúl —luego de su operación que salió muy bien— hablar y en esa charla le pide perdón por haber disminuido su posición en la banda, y poco a poco recuperan su amistad. El chisme en los medios se hizo grande y de pronto surgió una invitación a participar al Vive Latino 2011 y aceptaron. Diego Herrera comentó en muchas ocasiones esta frase: “Yo no le tengo miedo a tocar en el Vive (ya que era su primer masivo con alrededor de 100 mil personas), a lo que verdaderamente le tengo mucho miedo, es a los ensayos”.

Tras bambalinas, ya en 2014, se dijo que Marcovich estaba preocupado porque sus abogados, al parecer, ya no le hacían caso, y los de la disquera de Caifanes traían la sartén por el mango, lo cual le empezó a crear paranoia a Marcovich, Saúl le decía que ellos ya habían hablado y que todo estaba arreglado entre ellos y no había más que decir, pero Marcovich hizo que todo se volviera a viciar y, en palabras de Saúl, la banda decidió sacarlo por salud mental. Aunque el propio Marcovich diga que él mismo decidió retirarse. Lo cierto es que se volvió a crear esa mala vibra que hacía renacer ese cáncer que tanto daño causó a Caifanes como ente creativo.

La agrupación más fuerte de México

Aunque a finales de 2016 los integrantes de Caifanes volvió a ser la agrupación más fuerte de México, por encima de El Tri, Café Tacvba y Zoé —debido a la presión ejercida por sus fans y los medios sobre sacar un nuevo disco—, aseguraron que para el presente 2017 saldría una nueva producción con temas originales. Me atrevo a asegurar que no lo harán, por la sencilla razón de que le tienen miedo al quinto malo, ya que su carrera se forjó con cuatro excelentes producciones de estudio y la salida de su disco número cinco podría representar su caída como banda, o en todo caso su absoluta consolidación.

Hay que remarcar que desde su regreso a los escenarios dentro del Festival Vive Latino 2011, las preguntas y los cuestionamientos sobre un nuevo disco no han parado y cada uno de sus integrantes han referido que no llevan prisa y que están experimentando ideas, pero de eso ya han pasado casi seis años y no ha sucedido nada. Aunque sus fans no dejan de insistir y ellos comienzan a sentir verdadera presión.

Es innegable que Caifanes inició como cuarteto y que Alejandro Marcovich vino a redondear el estilo consagrado de la música que hoy da identidad a la banda. Por lo tanto, es en realidad el estilo de Marcovich al tocar su guitarra el que identificamos como Caifanes, haciendo una perfecta mancuerna con la manera tan introspectiva y metafórica de componer letras por parte de Saúl Hernández. La gente puede decir “Marcovich suena a Caifanes”, pero no, musicalmente Caifanes siempre sonó a Marcovich.

El fantasma de Alejandro Marcovich

Seamos honestos, ¿a qué sonarán las nuevas canciones de Caifanes sin la guitarra de Marcovich? Aunque ya hemos tenido oportunidad de escuchar los clásicos de la banda con un estilo muy distinto al de Marcovich tocando la guitarra líder, como lo hace actualmente el guitarrista relevo Rodrigo Baills, del grupo The Melovskys y quien se hace llamar ‘Dr. Panic’. Como dijo un fan por ahí “les pese o no, Caifanes es uno sin Marcovich y otro con él. Y si no mal recuerdo, ya estuvieron alguna vez tocando ‘los cuatro originales’ en Jaguares y la gente les gritaba que faltaba Marcovich para que fueran Caifanes”. Los escuché tocando en el Festival Pa’l Norte en el 2016 y el nuevo guitarrista tocaba todos los arreglos de Marcovich de manera distinta, no sé si haya sido por cuestiones legales, porque quieren desaparecer al fantasma de Marcovich o ya de plano porque el guitarrista no podría sacar todas las rolas a detalle como lo hacía Marcovich. En mi opinión personal, sonaron muy alternativos, muy ponchados rayando en algo que no eran. Se entiende que las canciones hay que actualizarlas, pero créanme cuando les digo que mientras Caifanes siga vivo, el fantasma de Marcovich no los dejará en paz. Por otra parte, al nuevo disco de Alejandro Marcovich titulado Alebrije sólo le falta la voz de Saúl para que suene a Caifanes, pues tiene toda esa magia, autenticidad y virtuosidad que muy seguramente nunca volverá a tener ninguna nueva canción de Saúl; el destino de Caifanes mutará en otra cosa, una vez que ya se haya “choteado” el regreso (¡de hecho ya!) y nuevamente se salgan Sabo y Diego, sólo que esta vez no estará Marcovich para que termine de redondear en éxitos rotundos las letras de Saúl, que simplemente se convertirán en canciones de medio pelo, como lo son sus discos de solista.

Si ya no volverán a estar los cinco integrantes, incluido Alejandro Marcovich lo mejor es dejar morir con dignidad a este gigante llamado Caifanes, ahora que pueden, porque si no les puede pasar lo mismo que a Goliat, con David. Un mal “sencillo” será una pedrada muy contundente en la mera frente, proveniente de la onda de David (el público).

Posdata:

¿El as bajo la manga de Saúl Hernández será Jaguares? Porque como solista o tocando temas de Caifanes y Jaguares, ‘su majestad’, como lo llaman algunos de sus fans, no jala a más de 400 personas. Al menos lo que se ha visto en Monterrey.




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