Las emociones y los órganos están conectados
El correcto funcionamiento del cuerpo humano depende también de un estado mental saludable, por lo que es importante saber qué efectos puede tener en la salud
- 15
-
Diciembre
2016
Además de ser un reflejo del estado mental, las emociones también pueden influir en el estado de los órganos del cuerpo, ya que reacciona de forma positiva o negativa a los estímulos internos o externos del organismo. La relación entre ambos conceptos puede ser de doble filo, ya que cuando se trata de sensaciones positivas, el cuerpo responderá de la misma forma, mientras que los sentimientos negativos prolongados pueden perjudicarlos y hacerlos más vulnerables a enfermedades graves. Estos son algunos ejemplos de ello.
Corazón e intestino delgado: alegría
Según los procesos del organismo, el corazón regula la sangre y controla los vasos sanguíneos, mientras que el intestino delgado es el encargado de aprovechar los nutrientes contenidos en los alimentos. Un exceso de alegría puede derivar en nerviosismo, taquicardia e insomnio, ya que en ocasiones se trata de personas sensibles y extrovertidas y que desbordan emociones.
Hígado y vesícula: la ira
Los sentimientos negativos de la rabia y la ira, así como todas las emociones que se derivan de ella, se relacionan con este órgano, encargado de almacenar la sangre y regular la circulación de la energía vital, mientras que la vesícula acumula y excreta la bilis. Por ello, la agresividad puede reducir el funcionamiento de ambos, lo que puede derivar en una mayor probabilidad de sufrir enfermedades por el exceso de tensión al que pueden ser sujetos.
Riñón y vejiga: miedo
Los sentimientos de temor y angustia pueden causar dolor lumbar, debilidad y altas posibilidades de sufrir infecciones urinarias, ya que el riñón; encargado de remover los desechos en la sangre y la vejiga, responsable de almacenar la orina y su expulsión, pueden realizar un trabajo deficiente en la purificación del organismo, causando enfermedades renales de alto riesgo y que pueden poner en riesgo la vida.
Bazo y el estómago: obsesión
La obsesión también puede asociarse a sentimientos como la nostalgia y la reflexión, cualidades presentes en personas que tienen dificultades para tomar decisiones, al basarlas en sus sentimientos más allá de la razón. Esa indecisión puede afectar la capacidad de procesar alimentos, mientras que el bazo, encargado de combatir infecciones y mantener el equilibrio de los líquidos del cuerpo, puede tener afectaciones en el sistema linfático.
Pulmón e intestino grueso: tristeza
La melancolía, tristeza y aflicción son los principales factores que pueden afectar a los pulmones, órganos que son los encargados de regular la respiración, y al intestino, mismo que lleva a cabo el proceso digestivo, absorción de nutrientes y la inmunidad del organismo. Un exceso de sentimientos depresivos puede reflejarse en síntomas físicos, como falta de apetito, opresión en el pecho o falta de motivación en general.
Comentarios
Notas Relacionadas
Últimas Noticias
Más Vistas



