Siamesas comparten conciencia: ven, sienten y saborean lo mismo
Médicos consideran que es un caso único entre cada 25 millones de gemelas unidas por la cabeza
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Diciembre
2017
Felicia Simms dio a luz el 25 de octubre del 2006 a sus hijas Krista y Tatiana en la ciudad de Vancouver en Canadá.
Eran, según los médicos, un milagro, un caso único entre cada 2.5 millones de gemelas siamesas unidas por la cabeza (cranéopagas).
También fue un milagro que sobrevivieran al parto, puesto que solo tenían un 20% de posibilidades de lograrlo, y aún más que superasen los primeros días de vida. Pero más de una década después, las hermanas siguen vivas, y se han convertido en uno de los grandes enigmas médicos de nuestro tiempo al presentar una forma de conciencia compartida de la que no se tenía ningún testimonio con anterioridad.
Un documental producido por la cadena de noticias CBC habla sobre los primeros 10 años de vida de las hermanas.
Este caso de gemelas unidas por el cráneo es muy interesante para la ciencia, debido a que no sólo están unidas y condenadas a vivir juntas el resto de su vida, debido a que una operación para separarlas es demasiado peligrosa, sino que desde que eran muy pequeñas han mostrado extraños signos, de que de alguna manera, comparten percepción, conciencia y experiencias.
Ese descubrimiento no solo deja pensando a los científicos y médicos que las tratan, también abren un campo de estudio para todos aquellos que estudian los límites del yo.
La primera vez que los médicos se percataron de que algo sorprendente ocurría fue antes de abandonar la clínica donde habían nacido. Cuando colocaban un chupón en la boca de una de ellas, la otra también parecía relajarse. Cuando se pinchaba a una, la otra comenzaba a llorar desconsoladamente. Algo parecía sugerir que Krista y Tatiana compartían algo más profundo; quizá, una parte del cerebro que provocaba que estas sensaciones se canalizasen de la una a la otra, en algunos casos, incluso confundiéndolas sobre cuál de ellas está experimentando qué.
Douglas Cochrane, el neurocirujano del hospital de niños de la Columbia Británica que las trata, plantea que no hay ninguna duda de que las niñas comparten, al menos, ciertas percepciones sensoriales.
Él asegura que los talamos de las hermanas están unidos. De esta manera, lo que ven, tocan y saborean en la boca pasaría de Krista a Tatiana y de Tatiana a Crista, lo que explicaría por qué –por ejemplo– la gemela que no podía alcanzar a ver el televisor se reía tanto como su hermana con lo que esta veía por la pequeña pantalla.
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