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Estilo de Vida

De hiperproductivos a hiperagotados

La exigencia de rendir sin pausa difumina la línea entre productividad y obsesión, con efectos como estrés y agotamiento mental


  • 12
  • Marzo
    2026

Antes de adentrarnos en la cultura de la hiperproductividad, Soraya Sánchez Ruiz, psicóloga sanitaria y neuropsicóloga, apunta la importante diferenciación entre productividad e hiperproductividad. 

La primera es “un estado del individuo funcional y adaptativo mediante el cual busca alcanzar sus objetivos y metas de una manera equilibrada y saludable, optimizando el uso de los recursos que tiene disponibles”. Por otro lado, la hiperproductividad “implica una obsesión por la obtención de resultados, motivada por el miedo al fracaso y la ansiedad que esto genera”.

Sin embargo, para Sergio Torrejón Pérez, doctor en sociología e investigador científico del Centro de Investigaciones Sociológicas, el término adecuado para describir este fenómeno social sería cultura de la hiperactividad. 

Lo explica así: “Se trata de aprovechar casi cada momento del día: ya sea para invertir en formación, para rendir más en el trabajo, para construir una versión mejor de nosotros mismos o para acumular experiencias y formas de consumo que nos proporcionan identidad y sentido de pertenencia al grupo”.

La sociedad hiperproductiva/hiperactiva: En las comunidades occidentales actuales, a través de varios cambios, se ha difuminado la línea que separaba el ser activos, trabajar y alcanzar objetivos, y la obsesión por no estar, constantemente, realizando una actividad, produciendo. 

Para Torrejón Pérez, “la consolidación del individualismo y la centralidad que ha adquirido el discurso de la meritocracia” son las razones más destacadas que explican la consolidación de la cultura de la hiperproductividad/hiperactividad. (Con información de Agencias)

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Los riesgos a la salud

La presión por alcanzar la perfección a menudo conduce al agotamiento y a problemas de salud. Entre ellos, autoestima inestable sujeta a los resultados, autoexigencia elevada, hipervigilancia continua, estrés, agotamiento mental, erosión de la capacidad de mantener la atención, desasosiego o desconexión emocional. 

Sobre los riesgos en la salud mental que acarrea la productividad extrema, la psicóloga Soraya Sánchez Ruiz comenta: “Si mi cerebro ha llegado a creer que para sobrevivir debe estar en productividad constante, no vamos a ser capaces de darnos cuenta del estrés y cansancio que esto va generando. 

“Hasta que las señales del cuerpo no puedan obviarse y aparezcan enfermedades psicosomáticas. O aprendemos a parar, o será el cuerpo quien nos pare”. 

HA DICHO

Vivimos en una sociedad donde se premia la productividad constante y los resultados, lo cual nos lleva a una sociedad cansada que aparenta no estarlo para encajar”

Soraya Sánchez Ruiz
Psicóloga


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