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Kerler Alonso triunfa en la MM

El tapatío se lleva las dos orejas de su enemigo en el festival de la Peña El Toreo de Monterrey, en la ‘Lorenzo Garza’


  • 13
  • Noviembre
    2018

Ante un indiscutible lleno en la sección de palcos, que fueron abiertos ante la pertinaz llovizna para mayor comodidad de los asistentes, el pasado sábado se llevó a cabo el festival taurino de lujo a beneficio de la casa hogar del padre Severiano Martínez en la Monumental Monterrey ‘Lorenzo Garza’, donde el tapatío Kerler Alonso se alzó con el triunfo al cortar dos merecidas orejas del bravo enemigo que le tocó en suerte.

Ante el sexto de la noche, el tapatío Kerler Alonso lanceó portentosamente bajando las manos para enredarse al burel a la cintura al torear a la verónica. Luego de iniciar por al con la muleta, el tapatío se congració al torear con gran emoción y largura a su enemigo que se bebía la muleta en cuanto le era presentada.

Tras una faena larga por ambos lados que fue coreada fuertemente por el respetable, el diestro sepulta la espada hasta los gavilanes para que el toro rodara espectacularmente y ser premiado con dos merecidas orejas con las que dio triunfal vuelta al ruedo.

Ante un encierro parejo en tipo y peso de la ganadería de La Cardona, que ofreció un juego de regular a bueno, el primer espada, el saltillense Jesús Mario González Lara -con el abre plaza- lució portentoso al lancear a la verónica para alternar con vistosas chicuelinas antes de rematar garbosamente con una larga.

Con la muleta, el diestro, luego de doblarse para someter al enemigo, instrumentó una faena derechista con pases de gran profundidad que calaron hondo entre los asistentes que corearon el temple del saltillense... que malogró los méritos de su faena con el acero, dejando ir las peludas que tenía ganadas, siendo premiado con salida al tercio.

Con el segundo de la tarde y lunar del encierro, el regiomontano José Narciso Candelaria veroniqueó con mucha clase a su novillo al que con la muleta sólo pudo sujetar por el lado izquierdo, dejando en el ruedo, naturales ligados de gran calidad antes de que el cornúpeta, terminara por rajarse. El espada abrevió con la toledana siendo despedido entre silencio.

Por su parte, el también regiomontano Juan Pablo Salazar con el tercero, de condiciones similares y poco propicias para el lucimiento como su hermano anterior, lució con el capote a la verónica. Con la muleta a base de insistir, consiguió ligar algunas series de muletazos de mucho mérito que le fueron jaleados fuertemente por el público antes de que el novillo terminara rajado como el anterior. Aunque picha hasta en tres ocasiones, fulmina espectacularmente con la puntilla a su enemigo, siendo despedido entre aclamaciones y aplausos por el respetable.

Con el cuarto, el capitalino Miguel Casanueva, lanceo a la verónica con mucha afición y gran calidad frente al de La Cardona. Con la muleta, luego comenzar por estatuarios por alto, y posteriormente ligar unos derechazos de gran hondura y calidad, al pisarle los terrenos fue feamente prendido siendo azotado en la arena por el bravo burel que lo dejó inconsciente e inhabilitado para continuar con la lidia.

Ante el quinto, el hidalguense José Luis Soberanes ‘El Mitri’, lanceó con mucha clase y sentimiento a la verónica, con la muleta el diestro aprovechó a cabalidad la gran calidad y repetición en las embestidas de su enemigo, ‘recreándose’ al torear con profundidad y largueza en muletazos aterciopeladamente templadísimos que estallaron el olé de la afición que se hizo presente en el festejo. Malogró la excepcional faena con la espada luego de tres viajes donde encontró hueso, siendo despedido con salida al tercio entre aplausos.

Por su parte, ante un séptimo novillo, el aspirante a novillero Joaquín Mansur, mostró finas maneras al lancear con mucho sentimiento, clase y temple a su enemigo al torearlo a la verónica. Sin arrugarse luego de ser embestido al esperar de largo a su enemigo para quitarlo, toreó por gaoneras limpias y largas que le fueron jaleadas por el respetable. Con la muleta se mostró muy torero por derechazos profundos y largos que le fueron fuertemente coreados. Mató de certera estocada de efectos inmediatos que provocaron doblara su enemigo y el espada fuera despedido entre aplausos.



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