Aplazan de nuevo sentencia de “El Mayo”; defensa gana tiempo
El capo enfrentará audiencia el 18 de mayo y alargan el cierre de su caso en Brooklyn mientras su defensa busca pruebas para reducir una posible cadena perpetua
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Abril
2026
El desenlace judicial de Ismael “El Mayo” Zambada volvió a recorrerse. La audiencia de sentencia que estaba prevista para este lunes 13 de abril de 2026 en la corte de Brooklyn fue aplazada otra vez a petición de su defensa, que alegó que necesita más tiempo para terminar el memorándum de sentencia y reunir información clave en México, en medio de dificultades logísticas, inestabilidad y violencia en distintas regiones del país.
La nueva fecha quedó fijada para el 18 de mayo, con lo que el cofundador del Cártel de Sinaloa gana un nuevo margen antes de enfrentar la decisión final del juez Brian Cogan, luego de haberse declarado culpable en agosto de 2025 de cargos por narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas, delitos que lo colocan ante la posibilidad de cadena perpetua.
El movimiento no fue de última hora. La solicitud formal de aplazamiento comenzó a circular desde el viernes 10 de abril, cuando la defensa encabezada por Frank Pérez planteó ante la Corte del Distrito Este de Nueva York que todavía no estaba en condiciones de cerrar el documento central con el que buscará influir en la sentencia. Durante el fin de semana se confirmó oficialmente el cambio, antes de la cita que originalmente estaba pactada para las 10 de la mañana de este lunes.
Se trata de la segunda vez que se mueve la fecha de esta audiencia. El proceso ya había sufrido un ajuste anterior, pues originalmente la sentencia estaba prevista para enero. Ahora, la defensa volvió a ganar tiempo con un argumento que coloca el foco en la dificultad para recabar testimonios de familiares y testigos en territorio mexicano, material que considera necesario para construir la parte de mitigación y tratar de incidir en la decisión del tribunal.
La maniobra para frenar el reloj
El centro de la petición defensiva fue el memorándum de sentencia, una pieza decisiva en esta etapa del proceso. En ese documento, los abogados buscan presentar elementos que atenúen la condena y muestren circunstancias personales, familiares y de contexto que puedan ser valoradas por el juez antes de dictar la sanción definitiva.
La defensa sostuvo que todavía necesita recabar información y testimonios en México, pero que esa labor se ha visto obstaculizada por condiciones de inestabilidad y violencia. Bajo ese argumento pidió aplazar la audiencia programada para este 13 de abril, y consiguió que el cierre de una de las causas penales más pesadas contra un capo mexicano en Estados Unidos se empujara hasta mayo.
El aplazamiento también confirma que, aun después de la declaración de culpabilidad de agosto de 2025, la batalla jurídica no entró en una fase automática ni mecánica. Lo que está en juego ya no es la definición de responsabilidad penal, sino el tamaño final del castigo y la manera en que el expediente será leído por el juez que tiene en sus manos el tramo final del caso.
El peso del juez Brian Cogan
La figura de Brian Cogan también da dimensión al momento procesal. El caso está en manos del mismo juez que sentenció a Joaquín “El Chapo” Guzmán y a Genaro García Luna, lo que anticipa una conducción estrictamente técnica en la etapa final.
Ese dato no es menor. La audiencia aplazada no se desarrollaría ante un juzgador cualquiera, sino ante un juez asociado a procesos de alto impacto y a expedientes donde el margen para el error jurídico es mínimo. Por eso la defensa buscó llegar con más tiempo y con un memorándum de sentencia más robusto, antes de que el tribunal entre a la valoración definitiva.
En ese contexto, la batalla ya no pasa por la espectacularidad del caso, sino por la profundidad del expediente, la capacidad de la defensa para presentar factores atenuantes y la forma en que el juez ordene y valore el cúmulo de elementos que se han reunido contra Zambada.
La apuesta de la mitigación
El equipo legal de “El Mayo” no sólo intenta estirar el calendario. También busca construir una base argumentativa que le permita influir en la severidad de la condena. La pieza central de esa apuesta es precisamente el memorándum de sentencia, donde pretende incorporar testimonios, datos familiares y otros elementos que ayuden a modular la decisión final del juez.
En paralelo, persisten versiones sobre posibles acuerdos de colaboración, en un escenario marcado por el hecho de que Zambada evitó la pena de muerte en las negociaciones previas. Esa circunstancia ha alimentado la lectura de que la fase final del caso no se limita a un trámite de castigo, sino a una definición de gran calado sobre el tipo de cierre judicial que tendrá uno de los hombres más poderosos del narcotráfico mexicano.
El último patriarca frente a su sentencia
A sus 78 años, Ismael Zambada García llega a este tramo del proceso como una figura marcada por la edad y por el deterioro físico asociado al cáncer y la diabetes, condiciones que forman parte del contexto con el que su defensa ha buscado encuadrar el caso.
Su caída, ocurrida el 25 de julio de 2024, rompió la imagen del capo inalcanzable. Según el relato incorporado al expediente, no fue un operativo militar convencional lo que acabó con su largo periodo de impunidad, sino una traición dentro de su propio entorno. Joaquín Guzmán López lo habría emboscado en una supuesta reunión política en el salón Huertos del Pedregal, en Culiacán, para después trasladarlo a una pista en Navolato y subirlo a un avión Beechcraft King Air que aterrizó en un aeródromo de Nuevo México.
Desde entonces, el caso dejó de ser una amenaza remota y se convirtió en una ruta judicial concreta. Su llegada a El Paso, Texas, en silla de ruedas y con un deterioro visible terminó por desfondar la mística de un hombre que durante décadas operó desde las sombras y que había logrado evitar la captura que sí alcanzó a varios de sus socios y rivales.
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