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Nacional

Chihuahua y la CIA reavivan duda sobre quién vigila a México

La presunta presencia de la CIA y acceso de EUA a cámaras estatales desatan las dudas sobre la vigilancia extranjera y límites de la cooperación en seguridad


  • 27
  • Abril
    2026

La historia empezó con una camioneta desbarrancada en la sierra de Chihuahua y terminó abriendo una pregunta mucho más incómoda para México. Si agentes de la CIA pudieron participar en operaciones en territorio nacional sin autorización federal, si además portaban uniformes de una corporación local y si desde 2023 Texas tuvo acceso a miles de cámaras estatales mediante la plataforma Centinela, el debate ya no se limita a un accidente ni a una crisis diplomática.

La duda que queda sembrada es más amplia. Hasta dónde puede llegar la presencia extranjera en un país vecino de Estados Unidos, con una agenda de seguridad compartida, presión permanente por el narcotráfico, cooperación binacional y gobiernos locales dispuestos a firmar acuerdos paralelos. Y hasta dónde México, por su cercanía geográfica, política y estratégica con Washington, puede ser observado, intervenido o vigilado por agencias extranjeras, no solo en temas criminales, sino también en decisiones sensibles de la Cuarta Transformación. El caso de Austria, donde se detectó a presuntos espías rusos bajo cobertura de periodistas de la agencia TASS, muestra que en el mundo de la inteligencia las fachadas también pueden operar lejos de los uniformes.

El caso de Chihuahua funciona como punto de partida. El de Austria, donde presuntos espías rusos se habrían presentado como periodistas de la agencia TASS, sirve como espejo internacional. En el mundo del espionaje, los uniformes, las credenciales, los pasaportes diplomáticos, las cámaras de vigilancia, las agencias de noticias y hasta los pedidos de pizza pueden formar parte de una misma pregunta. Quién está realmente detrás de una operación y qué está mirando.

El accidente que detonó la crisis por agentes de la CIA en Chihuahua

El 19 de abril de 2026, un convoy oficial se desbarrancó en la sierra de Chihuahua y murieron dos mandos locales y dos estadounidenses, identificados después como Richard Leiter Johnston y John Dudley Black. El gobierno estatal dijo que eran instructores de drones, pero reportes periodísticos señalaron que eran agentes de la CIA adscritos a Monterrey y que venían de participar en un operativo contra un gran laboratorio de metanfetamina. El caso escaló porque habrían operado sin autorización federal, con uniformes de la Agencia Estatal de Investigación, y México envió un extrañamiento formal a Estados Unidos; además, no eran solo dos agentes, sino cuatro.

Centinela, el otro frente del caso Chihuahua

El escándalo no se quedó en la CIA. También abrió otro frente por la plataforma Centinela, el sistema de videovigilancia de Chihuahua integrado por unas 4 mil cámaras.

Desde 2023, el gobierno estatal permitió a agencias de seguridad de Estados Unidos acceder a esta plataforma mediante un acuerdo firmado por Maru Campos con el gobernador de Texas, Greg Abbott.

La CIA y presencia histórica en México

La CIA es el principal servicio de espionaje de Estados Unidos en el extranjero. El caso Chihuahua apunta a una agencia más activa en terreno mexicano. Bajo la dirección de John Ratcliffe en 2026, habría asumido un papel más agresivo en América Latina, incluso en operaciones contra el narcotráfico que tradicionalmente correspondían a la DEA.

Ese antecedente pesa porque la CIA ya tuvo presencia profunda en México. Documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos, recopilados por el National Security Archive de la Universidad George Washington, revelan la Operación LITEMPO, una red que entre 1956 y 1969 reclutó como informantes a Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. Esa historia, sumada a las críticas de Jeffrey Sachs y al reconocimiento de Mike Pompeo, director de la CIA entre el 2017 y 2018, sobre las prácticas de la agencia, vuelve incómodo el caso Chihuahua porque reactiva la pregunta sobre hasta dónde puede llegar una agencia extranjera dentro del país.

Los expedientes desclasificados sobre el asesinato de John F. Kennedy, revelaron en su momento que la red de vigilancia en México también permitió rastrear el viaje de Lee Harvey Oswald a la Ciudad de México semanas antes del asesinato del presidente Kennedy en 1963. Ese episodio generó controversias por el presunto encubrimiento de evidencia, como grabaciones telefónicas, por parte de la propia CIA.

Austria y el reiterante intento de Rusia por infiltrar espías acreditados como periodistas

En junio de 2024, Austria revocó la acreditación de dos corresponsales de la agencia estatal rusa TASS, Ivan Popov y Arina Davidyan, bajo sospecha de que no eran periodistas sino espías del SVR, el servicio de inteligencia exterior ruso. 

Tras ese caso, Viena mantuvo vacía durante más de un año la oficina de TASS y condicionó nuevas acreditaciones a un proceso de revisión más estricto.

A finales de agosto llegaron dos nuevos corresponsales, Olga Kukla y Maksim Cherevik, pero sus perfiles también levantaron dudas. Kukla venía del sector energético ruso, sin antecedentes claros en periodismo, y Cherevik había pasado por Rosneft, TASS en Pekín y proyectos de propaganda antes de ser enviado a Viena.

La pista más llamativa fue que ambos habrían pedido pizza a domicilio a un departamento en Moscú vinculado al SVR, descrito como una casa de seguridad usada para preparar agentes. Además, Cherevik habría mantenido contacto con una instructora de la Academia del SVR especializada en Alemania, Austria y Suiza, lo que reforzó la sospecha de que la cobertura periodística podía funcionar como fachada de inteligencia.

El hilo común entre Chihuahua y Viena

En Chihuahua, el centro de la crisis es la participación de agentes de la CIA en una operación contra el narcotráfico sin autorización federal, con uniformes mexicanos y bajo coordinación estatal. En Austria, el foco está en presuntos agentes rusos que habrían usado cobertura periodística, casas de seguridad, contactos con instructores del SVR y estructuras vinculadas a desinformación.

Pero ambos episodios comparten una advertencia. El espionaje moderno rara vez se presenta como espionaje. Puede aparecer como cooperación de seguridad, capacitación, periodismo, diplomacia, tecnología, cámaras públicas, asistencia táctica o intercambio de inteligencia.

En México, el caso Chihuahua obliga a revisar el alcance real de los acuerdos con agencias extranjeras y gobiernos estatales de Estados Unidos. También obliga a preguntar si la vigilancia se limita al crimen organizado o si puede alcanzar información política, institucional, energética, migratoria o estratégica.

En Austria, la pista fue una acreditación periodística. En Chihuahua, fueron uniformes de la Agencia Estatal de Investigación y una red de cámaras conectada con Texas. En ambos casos, el elemento incómodo no es la fantasía de espías. Son los accesos concretos.


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