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Nuevo León

Herlindo encuentra refugio ante el frío, pero añora a su familia

Desde hace dos meses, el albergue El Refugio le ofrece un techo seguro y un poco de calma en medio de una vida marcada por la lucha diaria


  • 26
  • Enero
    2026

Cuando el frío se intensifica en la ciudad, Herlindo Hernández Ortega sabe a dónde acudir. El albergue El Refugio, del DIF del Gobierno del Estado, se ha convertido en su principal apoyo para enfrentar las bajas temperaturas. Desde hace dos meses, ese espacio le ofrece un techo seguro y un poco de calma en medio de una vida marcada por la lucha diaria.

“Gracias a Dios existen estas cosas, sobre todo para quienes andamos en situación de calle”.

Herlindo tiene 58 años y vive con una discapacidad visual. Siempre camina acompañado de su bastón y de su instrumento musical.

La flauta como medio de sustento

“Mi problema es visual, no veo, pero eso no significa que no pueda trabajar. Al final de cuentas, toco la flauta y salgo a buscar el sustento diario”.

Desde hace ocho meses no ha podido ver a sus tres hijos, dos de ellos menores de edad. Sin una dirección fija y con su condición, localizarlos en la ciudad se ha vuelto una tarea casi imposible, sin embargo, su esperanza de reencontrarse con ellos permanece intacta.

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El deseo de reencontrarse con su familia

“El único deseo que tengo es volver a encontrar a mi familia. No sé dónde están. Me perdí y no sé dónde puedan estar ellos. Tengo tres hijos: Ángel Hernández Salazar, Alejandro Hernández Salazar y Teresa Analí Hernández Salazar. Si me escuchan o me ven, que sepan que estoy aquí, en el albergue”.

Mientras ese anhelado reencuentro ocurre, Herlindo sobrevive reuniendo algunos pesos con lo que mejor sabe hacer: tocar la flauta. Sus melodías, cargadas de sentimiento, se escuchan a la distancia y se han vuelto parte del entorno en la entrada de urgencias del Hospital General de Zona No. 33, sobre la avenida Félix U. Gómez, lugar que se ha convertido en su espacio de trabajo.

El albergue como refugio ante el frío

Aunque agradece profundamente el resguardo que le brinda el albergue, Herlindo confiesa que su mayor deseo es volver a estar con sus hijos, reunirse con ellos y recuperar la alegría de ser una familia.

“Lo que más quiero es dar con ellos, porque deseo volver a formar una familia feliz, como lo fuimos antes. Ellos lo recordarán, porque en su tiempo fuimos felices”.

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