Liliana Flores Benavides, activismo con sello de paz
Una mujer de firmes convicciones que lucha en contra de la injusticia, así es cómo se describe esta activista que toma como estandarte las enseñanzas del pacifista hindú de la no violencia al momento de pedir por los derechos de los demás
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Junio
2019
Su primer acto de activismo y reclamo de justicia lo hizo a los cuatro años de edad, cuando en su natal Torreón, soltándose de la mano de su abuelo se interpuso frente a un comerciante que golpeaba a un burro en un mercado, dejando perplejos a su abuelo y al dueño del burro.
Así comenzó la historia de activismo de Liliana Flores Benavides, que a pesar de ser una “niña bien” que llegó a la ciudad de Monterrey para estudiar la preparatoria en el Tec, alejada del sufrimiento que puede tener la población menos favorecida, los valores que le inculcaron en su casa y su conciencia espiritual la han llevado a convertirse en una defensora de los derechos humanos, económicos, sociales, culturales y ambientales.
Sin embargo, este activismo no ha sido cosa de inspiración, sino basada en su admiración a Mahatma Gandhi, de quien ha aprendido la resistencia pacífica, el desapego y el construir.
¿Quién es Liliana Flores?
Esencialmente, una activista social, durante décadas me he dedicado a la defensa de los derechos humanos, económicos, sociales, culturales y ambientales.
¿Desde cuándo es activista?
No podría decir desde qué fecha, pero por ejemplo, yo me acuerdo que la primera cosa que reclamé fue una vez, que estaba en Torreón con mi abuelo. Íbamos en el mercado y le estaban pegando a un burro, yo tendría como 4 años, y el señor le estaba pegando, era un señor con un burro y yo me metí entre el señor y el burro, cuando le estaban pegando.
Se sorprendió y yo le estuve reclamando que no le pegara, que eso no era correcto y mi abuelito también se sorprendió que me le solté de la mano para hacer eso.
¿Con qué sueña?
Con un mundo que no esté golpeado, con los pies para arriba, como está ahorita. Es una utopía. Ahorita mi principal agenda es lo que tiene que ver con el medio ambiente. Es un tema que nos trasciende a todos, ahí no importa de qué partido político eres, no importa si eres rico o eres pobre, si tienes posgrado o apenas sabes leer o escribir, es una agenda muy sentida y que tiene que ver con mi aspiración de vivir en un mundo mejor.
¿Qué la hace feliz?
Un buen té, una buena película y un buen viaje. Soy viajera, organizo viajes principalmente para Asia.
¿Recuerda a algún viaje que sea entrañable?
Todos mis viajes son entrañables, porque en todos vivo experiencias extraordinarias, he estado inclusive en zonas de guerra, sin querer y he sorteado de todo, soy una gran viajera. El patrimonio que yo he ganado con mi trabajo, lo he invertido en viajes, porque al final de cuentas, es con las vivencias, de este mundo te vas como llegaste.
¿Cree en Dios?
Creo en la divinidad, creo en Dios, tengo una debilidad por Buda, soy medio budista. Digamos que soy un tanto ecléctica en ese sentido y tomo todo lo mejor. No soy fanática de nada, no voy a la iglesia, porque me mareo, pero soy creyente, profundamente.
¿Cómo se relaja?
Viendo películas. Soy cinéfila. Tengo más de 6,000 películas en mi casa. Buenas películas y aparte veo series y todo eso, me gusta mucho el cine. Veo de todos los géneros, menos de terror ni lo de “lloradera”, porque la vida es muy compleja, entonces es un contrasentido generarte dolor.
¿Qué música le gusta?
Me gusta mucho el rock. En inglés, me gusta el rock, por ejemplo el de Pink Floyd, los Rolling Stones, los Beatles ya no me gustan mucho, pero sí George Harrison, por su música, que tiene algunas connotaciones hindús, con citaras y todo eso. En general me gusta toda la música; la ranchera no tanto, ni la cumbia ni el regaeton, ahora si voy a un lugar, la disfruto, pero no es que la ande comprando.
¿A quién admira?
Admiro a Mahatma Gandhi. Yo estudié en la India, en Deli, en el Instituto Gandhiano, todo lo relacionado a la resistencia civil pacífica en 1999, he ido a la India 17 veces. Lo admiro mucho por su desapego, porque estaba a favor de la paz y estaba a favor de construir, estaba a favor de la no violencia.
De Gandhi, qué aplica en su activismo?
Todo lo he aplicado. Resistencia Civil pacífica, pero activa, y al adversario no se insulta.
¿En este activismo, ha sentido miedo?
No tanto, como me mueve luchar por causas justas, o sea yo no voy a defender a un hampón, yo no voy a defender a un tracala, yo no voy a defender a un perverso, entonces, es la defensa de algo correcto, entonces, eso te fortalece. El miedo existe, pero se tiene que saber manejar. A partir mucha gente no conoce el aspecto espiritual de mi vida, entonces, toda esta forma en que vivo, es lo que me da una fortaleza muy importante. Toda la espiritualidad, los principios en mi casa, es la fortaleza para enfrentar cualquier cosa y he hecho luchas muy importantes y digamos que todas las hemos ganado.
¿Colecciona algo?
Yo no pensaba que coleccionaba, pero un día me dijo una amiga, -¿oye coleccionas cajitas?-, dije no, - ¿y todo este cajerío que tienes?- (Dije) Ay, si es cierto, entonces cuando me dí cuenta, empecé a regalar.
Hace unos días me di cuenta que tengo muchos Budas, ah caray, entonces comprendí que tengo que empezar a regalar.
Lo que sí tengo, pero ya no lo crecí, tengo una colección de caleidoscopios, que colecciono porque yo tengo una relación muy bonita con mi abuelo paterno, un día el me dijo: Ve aquí. Era un caleidoscopio por fuera como un cilindro, cuando yo veo los colores y lo que se empezó a formar, tendría unos tres años, entonces me impresionó tanto que colecciono caleidoscopios… Ya tenía como 100.
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