De taller de joyería a famosa firma
Conoce la historia de la famosa marca de joyería fina de nivel internacional Harry Winston
- 15
-
Agosto
2017
La firma de joyas reconocida mundialmente como Harry Winston comenzó como un pequeño taller de joyería en el Upper West Side de Manhattan (Nueva York), en 1890. Fue fundado por el padre de Harry, Jacob Winston y estaba apoyado por su esposa, pero cuando ella falleció, cerraron el local y se mudaron a California con la intención de iniciar una nueva vida, pero un golpe de suerte los impactó. Cuando Harry Winston tenía 12 años, llevó a casa un anillo de esmeralda de dos quilates, el cual había comprado en una casa de empeño al costo de 25 centavos de dólar y, a los pocos días, se vendió en 800 dólares. Al pasar tres años, se graduó de secundaria y decidió unirse al negocio, por lo que tuvieron que regresar a Manhattan y reabrir el taller de reparaciones.
En 1916, Winston utilizó sus ahorros (2 mil dólares) y abrió Premier Diamond Company, en donde con su conocimiento y buen ojo para la calidad, empezó con el negocio de comprar y vender en la Bolsa de Diamantes de Nueva York. Así fue como obtuvo rápidamente ganancias de hasta 30 mil dólares en efectivo y acciones. Al poco tiempo estuvo al borde de la quiebra, cuando uno de sus empleados huyó con todo lo recaudado. Como consecuencia del robo, no se detuvo y comenzó a comprar joyas preciosas a bajo costo en exhibiciones que ya no estaban de moda. Para ello, el joyero las volvió a confeccionar con nuevos ajustes y las vendió a precios más altos. Como resultado de las ventas, adquirió la colección de joyas de Rebecca Darlington Stoddard y al año siguiente compró Arabella Huntington. La práctica de compra-venta y de remodelar piezas, lo hicieron cada vez más rico y llegó a la fama nacional con la firma Baldwin, pues incluía una esmeralda de 39 quilates de corte de diamante.
En 1932, Winston cerró Premier Diamond Company y abrió Harry Winston, Inc. En esta empresa se concentró en rediseñar las piedras con el objetivo de hacerlas más exquisitas y minimalistas. Al paso de los años, el fundador compró 726 quilates de diamantes Jonker por 700 millones de dólares para cortarlos, y así fuera reconocida como “la piedra principal” en Estados Unidos; gracias a esto, se popularizó internacionalmente. Pese a su éxito, el creador de la marca no se quedó tranquilo, siguió comprando piedras y terminó con 970 quilates de diamantes provenientes de Sierra Leona. Él sabía que las piedras preciosas siempre tenían más valor si las cortaba en varias piezas.
En sus últimos años, además de las ventas, el iniciador se convirtió en un coleccionista y estableció una exposición itinerante bajo el nombre de “Tribunal de Joyas”, y se desarrolló de 1947 a 1953. En ella reflejaba el amor hacia sus piedras y buscaba mostrarlas al público en general. Dentro de la colección se encontraba el Diamante de la Esperanza y fue adquirido por Evalyn Walsh McLean. Al fallecer el único dueño e iniciador de la marca, en diciembre de 1978, la esposa de Winston, Edna, fue quien se quedó al mando de la empresa por poco tiempo, pues sus hijos Ronald y Bruce comenzaron a debatir para tomar posesión de los bienes.
Harry Winston fue uno de los joyeros más reconocidos del mundo.
El tipo de diamante Hope y el zafiro se diseñaron en una misma pieza para la emperatriz de Rusia, Catalina la Grande.
Comentarios
Notas Relacionadas
Últimas Noticias
Más Vistas



