La tríada del bienestar: Encuentra la senda de la felicidad
El descanso verbal, el sosiego visual y la placidez corporal, forman parte de la pedagogía del silencio, una herramienta para reducir nuestros niveles de estrés
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Mayo
2024
Es posible calmar nuestra mente y cuerpo, salpicando nuestras actividades con pequeños toques de consciencia y concentración, para así recuperar la percepción del momento presente.
Basándose en sus conocimientos y experiencia sobre el funcionamiento del cerebro y en sus prácticas espirituales, la monja budista francesa, Kankyo Tannier, ha desarrollado una pedagogía del silencio, como herramienta para reconectarnos con nuestro mundo interior, reducir nuestros niveles de estrés, ansiedad y carencia.
Los nombres de las majestades del bienestar son: Descanso verbal, sosiego visual y placidez corporal; Tannier quien es hipnoterapeuta y ha profundizado en la programación neurolingüística, nos explica por qué es bueno darles la bienvenida a nuestra vida y cómo aprovechar los dones que estas herramientas nos ofrecen.
Descanso verbal: “Hay que aprender a callarse, guardar silencio y observar, lo cual es un lujo supremo”, según Tannier, quien recomienda relajar la mandíbula y hacer un gran esfuerzo para no hablar durante cinco minutos, concentrando la atención en la lengua y aprender a relajarla totalmente.

“Cuando verbalizamos algo e incluso cuando nos hablamos mentalmente la lengua también se mueve y, si logramos dejar este órgano muy relajado, el número de pensamientos y nuestro diálogo interior decrecen”, señala.
Sosiego visual: “Estamos atrapados en una realidad virtual que, la mayoría de las veces, nos reaviva las carencias y las fragilidades emocionales y nos genera una especie de inquietud, de estrés”, explica Tannier.

Para relajar la vista la especialista recomienda: “Ponerse todas las mañanas las palmas de las manos sobre los ojos durante dos minutos, lo cual va a tener como efecto llevarnos a nuestro interior, creando una especie de burbuja que nos rodea y dentro de la cual podemos relajarnos y soltar las tensiones”, asevera.
Placidez corporal: El cuerpo experimenta emociones y resuena con ellas. “A veces una emoción no escuchada - el estrés prolongado, una tristeza o un malestar cotidiano- se expresa en forma de una hipertensión, una úlcera de estómago o un eczema”, afirma la especialista en zen.

“Estirarse, cada vez que uno pueda, es muy importante para sentir que se está vivo”. Otro ejercicio que la autora de La magia del silencio propone, es sentarnos en silencio y tomar conciencia de las emociones que sentimos en el cuerpo. “Observarlo todo, como si fuéramos un gran espejo, y dejar que todo desaparezca tan deprisa como ha aparecido”, indica.
“El silencio no tiene nada que ver con la ausencia de ruido, está más relacionado con la concentración y la plena consciencia. Se trata de aprender a oír de nuevo, el espacio entre las palabras, la calma después de la tormenta, y el paso del tiempo”.
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