Humanos y mascotas, en sintonía cerebral
Los perros refuerzan el vínculo con las personas con las que conviven a través del contacto visual, mientras que los gatos producen efectos calmantes
- 27
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Abril
2026
La oxitocina, una hormona producida en el cerebro, tiene la misma composición química en todas las especies, y fomenta una conexión especial entre los seres humanos y sus mascotas felinas y caninas, según explica la neurocientífica Laura Elin Pigott, de la Universidad South Bank (LSBU), en Londres.
Cuando una persona y su perro se miran mutuamente de manera prolongada, los niveles de oxitocina de ambos se elevan significativamente, lo que refuerza su vínculo y aumenta el bienestar del humano y del animal, de forma similar a la mirada entre un padre y un hijo, detalla Pigott.
Cuando los dueños de un gato acarician, abrazan o mecen de forma relajada y no forzada al animal de compañía, la oxitocina de los humanos tiende a aumentar, al igual que la del felino. Esta hormona se relaciona con el ronroneo gatuno, que es calmante para las personas y curativo para los gatos, afirma la investigadora.

La oxitocina, llamada ‘la hormona del amor’ y la sustancia neuroquímica que se libera cuando una madre acuna a su bebé, los amigos se abrazan o nos miramos a los ojos, fomentando la confianza y el afecto, también cumple un papel importante en el vínculo de los seres humanos, tanto con sus gatos como con sus perros, según distintos estudios científicos.
“Investigaciones recientes sugieren que compartimos una conexión única con los gatos, impulsada por la química cerebral, en particular por la oxitocina”, señala Laura Elin Pigott, quien es profesora titular de Neurociencias y Neurorrehabilitación. (Con información de Agencias)
Felinos para combatir la ansiedad
Investigadores en Japón comprobaron a través de una investigación, que el contacto amistoso de los dueños con su gato (acariciarlo, hablarle con suavidad) aumentó los niveles de oxitocina en los humanos, afirma Pigott.

Pigott considera que “la compañía de un gato, reforzada por todos los pequeños aportes de oxitocina de las interacciones diarias, puede servir como amortiguador contra la ansiedad y la depresión; en algunos casos, brindando un consuelo equivalente al apoyo social humano”.
La magia del contacto visual
Los científicos saben desde hace tiempo que las interacciones amistosas desencadenan la liberación de oxitocina en los perros y en sus dueños, creando un ciclo de retroalimentación mutua que fortalece el vínculo, según Piggot.
En un estudio sobre esta conexión, los dueños que mantuvieron miradas mutuas prolongadas con sus perros tuvieron niveles de oxitocina significativamente más altos después, y lo mismo ocurrió con sus perros, apunta Pigott.

¿Eres team perro o team gato?
En un experimento de 2016, los científicos midieron la oxitocina en mascotas y sus dueños antes y después de diez minutos de juego. Los perros tuvieron un aumento promedio del 57% en los niveles de oxitocina tras jugar, mientras que los gatos mostraron un aumento de alrededor del 12%.
“Los perros, animales de manada domesticados para acompañar a los seres humanos de manera constante, están programados para buscar el contacto visual, las caricias y la aprobación de las personas, siendo un comportamiento que estimula la liberación de oxitocina en ambas partes”, según esta experta.
“Los gatos, en cambio, evolucionaron a partir de animales cazadores más solitarios que no necesitaban gestos sociales para sobrevivir, por lo que es posible que no muestren un comportamiento impulsado por la oxitocina con tanta facilidad o constancia, y que ‘reserven’ la liberación de oxitocina para cuando realmente se sienten seguros”, añade.

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