Pregúntate: "¿Quiero la verdad o ganar?' antes de discutir
Una simple pregunta mental puede frenar discusiones innecesarias. El experto Javier Gutiérrez revela cómo el ego influye y qué hacer para evitar conflictos.
- 07
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Marzo
2026
Las discusiones cotidianas suelen escalar por una razón que pocas veces se reconoce: la necesidad de tener la razón. Cuando una persona se enfoca en ganar una discusión, el ego activa respuestas emocionales que terminan provocando fricciones, malestar y distanciamiento con los demás.
El experto en mindfulness Javier Gutiérrez Ornelas explica que este mecanismo tiene que ver con la forma en que funciona el ego. Esta estructura mental crea la idea de que somos individuos separados y que debemos defender constantemente nuestra posición frente a otros.

Cuando ese impulso domina una conversación, lo que parecía un simple intercambio de opiniones puede convertirse rápidamente en un conflicto innecesario.
Por qué el ego provoca discusiones innecesarias
Según el especialista, el ego actúa como un mecanismo de defensa. Su función es proteger la identidad personal, por lo que cuando alguien cuestiona nuestras ideas o puntos de vista, el cerebro puede interpretarlo como una amenaza.
“El ego es una estructura cerebral que nos hace tener la concepción de un yo separado. Ese ‘yo’ quiere estar protegido, y cuando sentimos que tenemos la razón frente a otra persona, creemos que estamos en una posición más favorable que ella”.
El problema es que esa reacción suele generar más problemas que beneficios. Las conversaciones se vuelven confrontaciones, surgen discusiones que no llevan a ninguna solución y las relaciones pueden deteriorarse.

Cómo usar el mindfulness para evitar conflictos
La práctica de mindfulness puede ayudar a detectar las emociones que aparecen durante una discusión antes de que se intensifiquen.
Cuando una persona presta atención al momento presente —por ejemplo, enfocándose en la respiración o en las sensaciones del cuerpo— puede identificar el instante exacto en que surge el enojo o la tensión.
“Cuando llevamos la atención a la respiración o al cuerpo podemos notar la emoción cuando surge y el pensamiento cuando aparece. Eso desarrolla una habilidad llamada metacognición, que es la capacidad de no engancharnos con pensamientos ni emociones”.

Esta capacidad permite observar lo que ocurre internamente sin reaccionar de forma automática. De esa manera, se debilita la postura defensiva del ego y se puede responder con mayor claridad.
Qué hacer cuando otra persona discute desde el ego
No siempre el conflicto surge de ambas partes. A veces la otra persona insiste en imponer su punto de vista, incluso sin argumentos claros.
En esos casos, el especialista recomienda centrar nuevamente la atención en uno mismo y reconocer que la otra persona podría estar experimentando emociones intensas como enojo o miedo.

Desde esa comprensión se puede responder con empatía sin caer en provocaciones. Esto puede implicar guardar silencio, posponer la conversación o cambiar el momento del diálogo.
“Cuando vemos que alguien está desbordado por emociones como el enojo o el miedo, podemos generar empatía. Al empatizar con esa persona dejamos de engancharnos en el conflicto”.
La pregunta que puede cambiar una discusión
El experto señala que existe una pregunta sencilla que puede transformar la forma en que se enfrentan los desacuerdos.
Cuando surge el impulso de discutir, basta con detenerse unos segundos y preguntarse mentalmente: “¿Quiero la verdad o quiero ganar?”.

Esa pausa permite tomar distancia del impulso defensivo y elegir una respuesta más consciente.
“Cuando nos hacemos esa pregunta desde el presente, preferir la verdad sobre el imponernos será mucho más liberador”.
Con el tiempo, esta práctica ayuda a reducir conflictos innecesarios y favorece conversaciones más claras, donde el objetivo deja de ser vencer al otro y pasa a ser comprender lo que realmente ocurre.
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