Propósitos que siempre pensamos y nunca cumplimos de Año Nuevo
Ejercicio, ahorrar o dejar hábitos: los propósitos de Año Nuevo se repiten cada año, pero la mayoría se abandona en semanas por falta de constancia y compromiso
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Diciembre
2025
Con la llegada del Año Nuevo, millones de personas elaboran listas de propósitos cargadas de ilusión. Sin embargo, estudios y encuestas confirman una realidad constante: la mayoría de estos objetivos se abandona en los primeros meses del año.
Hacer ejercicio, bajar de peso, ahorrar dinero o aprender un idioma encabezan la lista de los propósitos más repetidos… y también de los más incumplidos.
Los clásicos que se repiten cada enero
El gimnasio, el más olvidado
Ir al gimnasio es considerado el “rey” de los propósitos.

En enero, las inscripciones se disparan; para febrero, las máquinas vuelven a estar libres, convirtiéndose en el objetivo menos cumplido de todos.
Comer sano, ahorrar y ser productivo
Bajar de peso o mejorar la alimentación suele fracasar ante reuniones sociales, celebraciones o la rutina diaria.

Algo similar ocurre con el ahorro, que se diluye entre gastos imprevistos, rebajas y compras impulsivas.
Dejar de procrastinar también figura entre los propósitos más irónicos, ya que suele posponerse indefinidamente.
Idiomas, lectura y descanso
Aprender un idioma, generalmente inglés, comienza con entusiasmo y aplicaciones educativas, pero pierde fuerza a los pocos meses.

Leer más libros y dormir ocho horas diarias completan la lista de metas que rara vez se mantienen en el tiempo.
Viajar más y reducir redes sociales
Otros objetivos frecuentes son pasar más tiempo con la familia, viajar más o reducir el uso de redes sociales, propósitos que suelen aplazarse por falta de tiempo, dinero o constancia.

De acuerdo con estudios como los de la Universidad de Scranton, entre el 77 y 80% de las personas mantiene sus propósitos solo durante la primera semana; al finalizar el año, apenas entre el 8 y 19% logra cumplirlos.
¿Por qué fracasan los propósitos?
Especialistas señalan que el problema no está en desear cambiar, sino en cómo se plantean los objetivos.
Muchos propósitos se eligen desde la emoción del momento y no desde la realidad personal, sin un plan claro ni un compromiso real.
La falta de constancia, de un plan de acción y de acompañamiento son factores determinantes para que los propósitos se abandonen rápidamente.
El cambio no es automático
El desarrollo personal no ocurre de forma constante, sino en momentos específicos en los que la persona decide actuar.
Reflexionar o hacer listas no es suficiente: el cambio solo se produce a través de acciones sostenidas en el tiempo, aunque sean pequeñas.

Expertos coinciden en que el compromiso total, la constancia diaria, un plan concreto y el acompañamiento adecuado son claves para lograr transformaciones reales.
Claves para cumplirlos
Entre las recomendaciones para aumentar las probabilidades de éxito destacan enfocarse en un solo propósito, hacerlo realista, modificar el entorno para facilitar el hábito y buscar recompensas a corto plazo.
Además, compartir los objetivos con personas cercanas y prever las dificultades ayuda a mantener la motivación y a entender que las recaídas no significan empezar de cero.
Al final, los propósitos de Año Nuevo no fracasan por falta de deseo, sino por la ausencia de estructura, constancia y compromiso para convertirlos en hábitos duraderos.
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