Ataque en cena de corresponsales despierta inquietudes en EUA
El ataque armado y fallas de seguridad alimentan las sospechas y teorías en redes, pese a que las autoridades descartan evidencia de conspiración o montaje
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Abril
2026
El ataque ocurrido durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca no solo dejó a Donald Trump evacuado de emergencia y a un agente del Servicio Secreto herido —salvado por su chaleco antibalas—, sino también una cadena de elementos que hoy alimentan sospechas y teorías en redes sociales.
El presunto atacante, Cole Tomas Allen, de 31 años, fue detenido armado con escopeta, pistola y cuchillos, mientras autoridades federales sostienen que el objetivo principal eran funcionarios de la administración Trump y que el presidente pudo haber sido uno de los blancos.
Sin embargo, la conversación pública se desvió del tema central para concentrar su atención en diversos puntos que llamaron a la inquietud del caso.
La mala elección de palabras de Leavit
Uno de los más virales fue una declaración de la vocera presidencial Karoline Leavitt, quien horas antes del evento dijo en televisión que esa noche “habría algunos disparos”, en aparente referencia retórica al tono del discurso de Trump. Aunque diversos medios lo interpretan como una expresión figurada, tras la balacera la frase fue retomada masivamente como una coincidencia inquietante.
La reportera silenciada
A esto se sumó el testimonio de la reportera de Fox News, Aisha Hasnie, quien reveló en vivo que estaba sentada junto al esposo de Leavitt cuando este le advirtió, justo antes del inicio de la cena, que debía “tener mucho cuidado”, con un tono serio y observando el salón. La transmisión se interrumpió mientras la periodista intentaba ampliar lo ocurrido, lo que intensificó la especulación digital. Aunque no existe evidencia oficial de una advertencia previa formal, el momento se convirtió en combustible para las teorías conspirativas.
Nexos con Israel
También circularon fotografías antiguas del atacante portando una playera alusiva a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), imagen que varios usuarios colocaron en el centro del debate pese a que hasta ahora las autoridades no han vinculado el atentado con Israel ni con el conflicto en Medio Oriente. Trump incluso rechazó públicamente esa conexión y centró el caso en el manifiesto violento atribuido al sospechoso.
Bandera falsa
Pero el punto más políticamente explosivo llegó después: Trump y sus aliados utilizaron el incidente para reforzar su impulso por construir el polémico nuevo salón de fiestas de la Casa Blanca, un proyecto valuado en cientos de millones de dólares que ha enfrentado críticas legales y presupuestales. El presidente argumentó que el Washington Hilton “no era un edificio particularmente seguro” y que un salón dentro del complejo presidencial, con blindaje reforzado y mayores controles, habría evitado una escena como la del sábado.
Fue ahí donde sectores opositores y usuarios de internet comenzaron a empujar la narrativa de una posible “false flag”, sugiriendo —sin pruebas— que el atentado pudo servir para justificar políticamente esa obra. Medios como Wired y PolitiFact han señalado que estas versiones se han expandido rápidamente, pero no existe evidencia verificable que sostenga que el ataque haya sido montado o planeado desde dentro.
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