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Internacional

La era de 'Occidente' se desintegra; aliados de EUA buscan socios

Mientras el orden geopolítico global ha entrado en una fase de cambio estructural profundo, las tradicionales alianzas parecen resquebrajarse


  • 01
  • Febrero
    2026

En las últimas semanas, el orden geopolítico global ha entrado en una fase de cambio estructural profundo. Las tradicionales alianzas comerciales y estratégicas centradas en Estados Unidos—una vez consideradas el núcleo del “Occidente”—parecen resquebrajarse. Al mismo tiempo, potencias clave como China emergen como socios alternativos para gobiernos de Europa, América del Norte y otras regiones. Esto plantea una pregunta radical: ¿está terminando la era del Occidente cohesionado bajo la hegemonía de Estados Unidos?

Europa y Canadá reconfiguran sus relaciones con China

El primer ministro británico, Keir Starmer, realizó este mes una visita histórica a China, la primera de un líder británico desde 2018, en un intento por recomponer y fortalecer los lazos comerciales y estratégicos con Beijing.

Starmer se reunió con el presidente Xi Jinping para impulsar una relación más “sofisticada y estratégica”, centrada en comercio, inversiones y cooperación en temas globales como estabilidad y cambio climático. Starmer declaró que China es un “jugador vital en la escena mundial” y enfatizó la importancia de un diálogo profundo que vaya más allá de las áreas en las que no coinciden.

Entre los acuerdos alcanzados o en negociación se encuentra la reducción de aranceles al whisky escocés, la flexibilización de visas para ciudadanos británicos en China y estudios para un posible acuerdo de servicios bilateral que amplíe la presencia empresarial británica en el mercado chino.

Xi, por su parte, se comprometió a construir una asociación estratégica estable y de largo plazo, subrayando que el fortalecimiento del diálogo es “imperativo” en un mundo cada vez más turbulento y fluido.

Este acercamiento de Londres a Pekín se produce en un contexto más amplio en el que Alemania, Francia, Canadá y otros aliados tradicionales de Washington también han enviado representantes de alto nivel a China, buscando estabilizar relaciones económicas y diversificar sus redes comerciales frente a la incertidumbre generada por las políticas proteccionistas de Estados Unidos.

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Canadá, bajo el liderazgo de Mark Carney, también ha intensificado sus vínculos con China. En una reciente visita a Beijing, Carney destacó la “asociación estratégica” que su país está construyendo con el gigante asiático, bajo el objetivo de reducir la enorme dependencia comercial con Estados Unidos y asegurar relaciones más estables que beneficien a ambos pueblos.

Este tipo de encuentros reflejan cómo aliados tradicionales de EUA están buscando nuevos equilibrios en sus relaciones internacionales, particularmente con China, la segunda economía más grande del mundo.

Paralelamente, la Unión Europea ha dado pasos contundentes en la diversificación de sus asociaciones comerciales. La UE ha firmado tratados históricos con: India, en un acuerdo que podría crear una zona de libre comercio de casi $2,000 millones de personas y duplicar el comercio bilateral para 2032.

También firmó reciententemente un tratado con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), consolidando uno de los mayores bloques comerciales del mundo.

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Además, Bruselas está negociando acuerdos con Indonesia, Filipinas, Malasia y Emiratos Árabes, entre otros, como parte de su estrategia para construir cadenas comerciales más resilientes y menos dependientes de Estados Unidos.

¿Por qué esta reconfiguración ahora?

La raíz de estos cambios está en una combinación de factores:

  • La retórica proteccionista de Estados Unidos, marcada por amenazas de aranceles elevados y políticas impredecibles bajo la administración Trump, ha sembrado incertidumbre entre sus aliados.

China, por su parte, ha ofrecido alternativas económicas claras, mercados en expansión y una promesa de estabilidad a largo plazo en acuerdos comerciales y de inversión.
 
El resultado es una ola de gobiernos que buscan diversificar riesgos, proteger sus economías y asegurar estabilidad en un entorno global fragmentado.

Este fenómeno ha sido descrito por analistas como una etapa en la que muchos países ya no desean depender exclusivamente del modelo liderado por Estados Unidos, ni enfrentar las consecuencias de decisiones políticas que pueden cambiar drásticamente con cada elección en Washington.

¿Quién gana y quién pierde en esta nueva geografía global?

Ganadores

  • China: Refuerza su posición como socio clave para muchos países occidentales y aumenta su influencia política y económica global.
  • Unión Europea e India: Construyen relaciones económicas amplias que pueden rivalizar en significado con las que tradicionalmente tenían con Estados Unidos.
  • Líderes comerciales emergentes: Economías de América Latina, Asia y África ganan acceso a una red diversificada de inversiones y socios.

Perdedores potenciales

Estados Unidos: Podría ver debilitada su hegemonía en alianzas tradicionales, perdiendo influencia sobre decisiones estratégicas y comerciales cruciales.

Empresas dependientes del mercado estadounidense: Ante la diversificación global, pueden enfrentar mayor competencia o limitaciones si otros bloques se consolidan más rápido.

¿Cómo afectaría esto a México?

México se encuentra en una encrucijada geoestratégica: Por un lado, mantiene una relación económica profunda con Estados Unidos, especialmente en manufactura y comercio bajo el T-MEC.

Por otro, las oportunidades de diversificar mercados hacia Europa, Asia y América Latina crecen, especialmente si México logra capitalizar la apertura comercial de estos bloques.

Impactos potenciales

Positivos:

  • Mayor acceso a mercados europeos y asiáticos para exportadores mexicanos.
  • Posibilidad de atraer inversiones de países interesados en diversificar sus cadenas productivas fuera de China y Estados Unidos.

Retos:

  • México enfrenta competencia global más intensa, y empresas que no se adapten podrían perder terreno.
  • La política económica interna y la capacidad de negociar acuerdos con múltiples bloques serán factores clave para determinar cómo capitalizar esta nueva fase.

¿Es este el final de Occidente?

No se trata de un “final” literal, sino de una transformación profunda del concepto de Occidente como un bloque monolítico liderado por Estados Unidos. Lo que observamos es el surgimiento de un mundo multipolar en el que:

  • Las alianzas no son únicas ni excluyentes.
  • Países buscan múltiples socios estratégicos.
  • incluso para países tradicionalmente orientados hacia Estados Unidos.

Esta nueva era plantea preguntas que el mundo entero está obligado a responder:

  • ¿Quién será ahora el principal aliado de Estados Unidos?
  • ¿Puede México aprovechar este reordenamiento para expandir sus horizontes comerciales?
  • ¿Quién pierde identidad económica si el Occidente se fragmenta?

Lo que está en juego no es solo la economía global, sino el futuro de nuestro sistema de alianzas y la forma en que se configura el poder mundial en las próximas décadas.


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