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Nuevo León

DramaFest consolida a NL como epicentro del teatro crítico

Araujo Madera destacó el impacto de DramaFest en NL, donde el teatro se convirtió en un espacio de resistencia, pedagogía e intercambio cultural internacional


  • 10
  • Enero
    2026

Raquel Araujo Madera afirmó que el teatro no es solo representación escénica, sino un acto de resistencia y un motor de pensamiento crítico, durante una charla organizada por Conarte, en la que reflexionó sobre la esencia y el alcance de DramaFest.

Este festival convirtió a Monterrey en un punto clave del diálogo teatral internacional, con la participación activa de Polonia y el respaldo de la Secretaría de Cultura de Nuevo León.

Para Araujo, Nuevo León no es un territorio ajeno.

Su trayectoria como jurado, tallerista y espectadora en el estado le permite reconocer a la entidad como un referente histórico del teatro nacional.

En esta edición, explicó, el festival fue más allá de la exhibición de obras para sembrar una estructura de intercambio pedagógico y creativo que busca dejar una huella duradera en la comunidad artística local.

Intercambio cultural y formación

DramaFest se ha consolidado como un organismo vivo, que respira a través del intercambio cultural. En Nuevo León, el festival propuso un diálogo profundo entre la dramaturgia polaca y la mexicana, utilizando el escenario como espacio para la reflexión crítica y la construcción de comunidad.

Uno de los ejes centrales del festival es su enfoque en las audiencias. Araujo señaló que, si bien se busca atraer a nuevos públicos, la prioridad es el espectador ya fidelizado: un público crítico, atento y comprometido con el teatro.

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“Hacer un festival es como hacer una programación dentro de otra. El espectador aquí es concentrado y maduro; entiende que el teatro polaco tiene una densidad y un tempo distinto al mexicano”, explicó.

Para quienes no suelen asistir a funciones teatrales, el festival utiliza “ganchos” estratégicos, como la participación de figuras reconocidas del cine y la televisión, entre ellas Paloma Woolrich y Enrique Singer, así como el atractivo de acercarse a una cultura aparentemente lejana.

Pedagogía teatral y creación colectiva

Más allá de las funciones escénicas, DramaFest apuesta por la formación. El festival se sostiene en dos pilares pedagógicos que buscan cerrar el círculo entre creador y espectador.

Con la presencia del dramaturgo Arthur Paliga, los creadores locales no solo asistieron a sus obras, sino que participaron en ejercicios diarios de escritura y reflexión, eliminando intermediarios entre maestro y alumno.

Asimismo, se abordó la pedagogía teatral de influencia alemana, centrada en el espectador. En lugar de imponer interpretaciones, este enfoque analiza cómo el público recibe la obra, qué emociones despierta y cómo generar una experiencia lúdica para quien observa.

Identidad teatral de Nuevo León

Araujo destacó la potencia de la identidad teatral de Nuevo León, subrayando la selección de la obra “Todas somos Sherezada”, de Luis Guerrero, dirigida por Víctor Hernández, a la que calificó como una muestra clara de una poética regiomontana con alcance nacional.

Señaló que directores como Hernández y Alberto Ontiveros (Gorguz Teatro) han construido una poética propia e identitaria, alejada de la imitación de modelos europeos o centralistas.

“Es fundamental mirar hacia los estados. En Monterrey hay un pensamiento situado que fortalece la identidad; no se trata de homogeneizar el teatro, sino de entender cómo el acento y la ritmicidad local aportan al mapa universal”, afirmó.

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La curaduría de la edición 2025 se articuló en torno al concepto de anacronías, explorando cómo temas del pasado, como el nazismo, el comunismo o la violencia familiar, reaparecen en el presente con nuevas lecturas críticas.

En las obras polacas y mexicanas, la familia emergió como un microcosmos de la sociedad. El teatro, en este sentido, funciona como un eterno retorno que invita a cuestionar si se desea seguir repitiendo estos modelos o imaginar un futuro distinto.

Un legado más allá del escenario

DramaFest en Nuevo León no fue únicamente una serie de funciones, sino un ejemplo de gestión cultural efectiva, hospitalidad técnica y construcción de vínculos a largo plazo.

“El arte es el capital cultural que nos permite disfrutar la existencia y comprendernos como especie en un siglo XXI que se presenta rudo”, concluyó Araujo Madera.

El festival deja como legado colectivos de dramaturgos en formación, redes internacionales y la certeza de que el teatro, aunque parezca confinado al pensamiento, sigue siendo una de las vías más poderosas para transformar la realidad cotidiana.


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