En Navidad: el lugar cambia, el sentido permanece
Puede que pases la fecha en tu casa, con tu familia política, o en algún otro lugar, pero el sentido de la fecha puede permanecer intacto, si tú lo eliges
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Diciembre
2025
La Navidad tiene esa habilidad silenciosa de tocar emociones que a veces creemos dormidas. Es una fecha que despierta memorias, conversaciones que ya no existen, abrazos que se quedaron en el tiempo y también pequeños momentos que hoy siguen sosteniéndonos.
Pero más allá de las luces, las cenas y los rituales clásicos, la Navidad es una oportunidad para mirarnos y reconocer dónde estamos ahora. Y es aquí donde la vida nos recuerda que, aunque el escenario cambie: tu casa, la de otros, una familia distinta o una mezcla compleja de historias, el sentido profundo de la fecha puede permanecer intacto si tú lo eliges.
Porque no se trata del mantel rojo ni del árbol perfectamente simétrico, se trata de la intención que pones al vivir la fecha. De esa voluntad de crear, aunque sea por un instante, un espacio amable dentro del mundo que te tocó este año.

Al soltar la comparación con las navidades pasadas, aparece la posibilidad de honrar esta Navidad, la que está frente a ti, con los recursos emocionales, las realidades y los vínculos que hoy forman tu vida.
Quizá este año te toca compartir con una familia diferente, en un clima emocional más complejo, o en un lugar que no termina de sentirse tuyo. Tal vez hay que negociar, adaptarse, ceder, o simplemente observar.
Pero muchas veces esas navidades ajenas, son las que más nos enseñan: nos muestran otras formas de amar, otros silencios, otras costumbres. Nos dan perspectiva y la oportunidad de reconfigurar nuestra relación con estas fechas desde un lugar menos rígido y más humano.

Al final, lo que permanece no es la casa donde cenaste ni la cantidad de regalos bajo el árbol, sino la forma en la que te trataste en medio de todo. La Navidad es menos un evento externo y más un gesto interno, una actitud que eliges con conciencia.
Donde sea que estés, y con quien sea que te toque, tú sigues siendo el punto desde donde nace la manera en que la vives. Y ese poder no cambia.
Cinco consejos prácticos para pasarla bien donde sea
- Crea un ritual personal: Un pequeño gesto que solo sea tuyo, una carta, una vela, un audio, un paseo nocturno, para darle identidad a la noche aunque estés en casa ajena.
- Gestiona expectativas: Permítete esperar una noche auténtica, no perfecta. La liberación emocional llega cuando aceptas que lo importante es lo que sí está, no lo que faltó.
- Genera un momento significativo: Propón un brindis, una palabra de agradecimiento, un juego sencillo o una dinámica que suavice ambientes tensos o dispersos.
- Date un respiro emocional: Si necesitas desconectarte unos minutos, hazlo. Sal a caminar, respira, escucha música. Autocuidarte también es celebrar.
- Elige qué sí quieres llevarte: Antes de dormir, pregúntate qué instante, frase o sensación vale la pena guardar como memoria para tu vida emocional.

INDENTADO
Quizá este año te toca compartir con una familia diferente, en un clima emocional más complejo, o en un lugar que no termina de sentirse tuyo. Tal vez hay que negociar, adaptarse, ceder, o simplemente observar”
Nora Zambrano
Psicóloga
Y… ¿qué pasa si eres El Grinch?
Hay años en los que la Navidad simplemente no entra. No vibra. No emociona. A veces hay duelo, cansancio, agotamiento emocional, saturación o un simple deseo de que todo pase rápido. Y está bien. Ser “el Grinch” no te hace mala persona; te hace humano.
No tienes que forzarte a sentir algo que este año no llega, ni pretender alegría cuando tu cuerpo está pidiendo silencio. Recalibrar tu actitud no significa disfrazarte de entusiasmo, sino ajustar tu energía para que la fecha no te hiera más de la cuenta.
Puedes hacerlo reconociendo honestamente cómo llega tu corazón, bajando expectativas y permitiéndote una neutralidad amable. No necesitas ser la chispa de la fiesta; basta con aportar un gesto sencillo, una presencia tranquila o una palabra respetuosa.

Y si necesitas refugio emocional, créate uno: Un cuarto tranquilo, unos audífonos, una caminata breve, un lugar donde puedas inhalar sin sentirte en obligación de sonreír.
A veces, cuando dejas de pelearte con la Navidad, algo se ablanda dentro. Y desde esa rendición tranquila, aparece un pequeño destello de luz. No porque tengas que sentirlo, sino porque te das permiso de estar contigo de la manera más honesta posible.
FICHITA PARA ABAJO
Nora Zambrano: Es catedrática de la Facultad de Psicopedagogía del CEU; psicóloga, con especialidad en Neuropsicología y Maestría en Asesoramiento Educativo Familiar.
Contáctala en nora.zambrano@gmail.com
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