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Internacional

Crónica de una caída: así detuvo EUA a Nicolás Maduro

La operación de EUA duró menos de dos horas y terminó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas, dejando a Venezuela en un vacío político


  • 05
  • Enero
    2026

La operación estadounidense que dejó como saldo la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, la madrugada del sábado, transcurrió en apenas dos horas y media, pero su impacto alcanzó a todo un país.

Aún no amanecía en Caracas cuando Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, ya estaban bajo custodia estadounidense. La operación que los sacó del poder fue breve en ejecución y extensa en preparación: una acción calculada durante meses que dejó a más de 30 millones de venezolanos suspendidos en un vacío político sin precedentes. 

La ofensiva —bautizada por Washington como Operación Resolución Absoluta— fue el resultado de un trabajo meticuloso de inteligencia cuyas víctimas mortales ya ascienden a 40 personas, según informó The New York Times.  

Según los informes militares, desde agosto, agencias estadounidenses, encabezadas por la CIA, habían dedicado recursos a reconstruir cada detalle de la vida cotidiana del mandatario venezolano.

El objetivo no era solo localizarlo, sino anticiparlo: conocer sus rutinas, desplazamientos, refugios nocturnos y hábitos personales. En palabras del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, se trataba de comprender su “patrón de vida”. 

A medida que Estados Unidos incrementaba su presencia militar en el Caribe desde septiembre, Maduro hacía lo propio con su seguridad. Abandonó las apariciones públicas, se desplazaba constantemente y rara vez dormía dos noches seguidas en el mismo lugar.

Según reportes del New York Times, utilizaba entre seis y ocho ubicaciones distintas para pernoctar. La desconfianza se extendió incluso a su círculo más cercano: reforzó los equipos de contrainteligencia y confió su protección a guardias cubanos, considerados más leales que los venezolanos, a quienes se les prohibió el uso de teléfonos móviles. 

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Nada de eso fue suficiente

La noche del viernes, cuando las condiciones meteorológicas finalmente lo permitieron, Maduro se encontraba en un complejo dentro de Fuerte Tiuna, el corazón militar de Caracas. Para entonces, Estados Unidos había desplegado hasta una cuarta parte de su flota naval en el Caribe, con el portaaviones USS Gerald R. Ford —el más grande del mundo— como pieza central. Aun así, el éxito de la misión dependía menos del músculo visible y más de un factor clave: la sorpresa. 

22:46

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La orden definitiva se emitió desde Washington a las 22:46 horas del este.

El primer movimiento fue aéreo: neutralizar las defensas venezolanas para abrir un corredor seguro. Bases militares y centros de comunicaciones fueron atacados, presumiblemente con misiles de crucero Tomahawk y municiones especializadas en destruir radares y sistemas antiaéreos. Más de 150 aeronaves estadounidenses participaron en la ofensiva inicial.

Los sistemas de defensa venezolanos —incluidos aviones rusos Su-30 y baterías S-300— quedaron fuera de combate en cuestión de minutos. 

En Caracas, la madrugada se llenó de explosiones y apagones. El propio Donald Trump afirmó después que el suministro eléctrico fue interrumpido gracias a la “experiencia” estadounidense, una declaración que abrió especulaciones sobre un posible ciberataque, aunque imágenes satelitales apuntaron a daños directos en infraestructura eléctrica dentro de Fuerte Tiuna. 

Con el espacio aéreo despejado, los helicópteros despegaron desde el Caribe volando a baja altura —apenas 30 metros sobre el mar— para evadir radares. Caracas está a solo 16 kilómetros de la costa, pero la geografía montañosa ayudó a ocultar su aproximación final. Un video grabado desde la capital mostró nueve aeronaves —Black Hawks modificados y Chinooks— avanzando en formación hacia el complejo presidencial. 

2:01

A las 2:01 de la madrugada, cuando los helicópteros se aproximaban a su destino, comenzaron los disparos. Uno de ellos resultó dañado, aunque logró mantenerse operativo. En tierra, las fuerzas estadounidenses ejecutaron un plan ensayado hasta el detalle: en territorio norteamericano se había construido una réplica exacta del complejo de Maduro.

El equipo contaba con herramientas para forzar accesos blindados y con un negociador del FBI, por si el objetivo optaba por atrincherarse. 

El enfrentamiento fue breve pero intenso. Hubo tiroteos dentro del recinto y gran parte del equipo de seguridad presidencial murió durante la incursión, según confirmó posteriormente el Ministerio de Defensa venezolano.

Las autoridades del país reportaron al menos 40 fallecidos en distintas zonas, entre civiles y militares. Del lado estadounidense no se registraron muertes, aunque sí varios heridos. 

En sus últimos minutos como presidente, Maduro intentó refugiarse en una habitación segura. No llegó a tiempo. “Lo alcanzaron antes de que pudiera cerrar la puerta”, relató Trump después, describiendo la captura como “rapidísima”. 

4:29

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A las de la madrugada, los helicópteros abandonaron Caracas escoltados por cazas y pusieron rumbo de regreso al Caribe. Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados primero al buque de asalto USS Iwo Jima. Dos horas y veintiocho minutos después del inicio de la operación, el hombre que había gobernado Venezuela durante más de una década ya no estaba en el país. 

Expertos en guerras internacionales reconocieron el éxito y la demostración, aunque descarada, del poder estadounidense. Hasta hoy, no está claro si EUA tomará el control del país —aun cuando declararon que así será— ni si esa gestión conducirá a una transformación real y positiva para Venezuela.

Perspectiva internacional de expertos 

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Desde Chatham House, uno de los think tanks más influyentes del mundo, especialistas en relaciones internacionales y seguridad global señalaron que el ataque estadounidense y la captura de Maduro constituyen una anomalía en la práctica habitual del derecho internacional y podrían desencadenar tensiones duraderas entre potencias rivales. Según este análisis, EUA “reafirma su poder en el hemisferio occidental”, pero al mismo tiempo socava los principios multilateralistas que han regido las relaciones entre Estados soberanos tras la Segunda Guerra Mundial.   

Una postura similar surge en círculos académicos que consideran esta acción un claro ejemplo de unilateralismo hegemónico, donde un Estado poderoso actúa sin consenso multilateral ni respaldo explícito de organismos como el Consejo de Seguridad de la ONU. Expertos citados por medios internacionales argumentan que esto disuelve la autoridad de normas internacionales establecidas y disminuye la confianza global en un orden basado en reglas y no en la fuerza.   

Amnistía Internacional, aunque no es un think tank académico, también brindó hoy una opinión con implicaciones geopolíticas claras. La ONG advirtió que el ataque y la captura “profundizan el colapso del Derecho internacional y del orden global basado en normas”, señalando además el riesgo de que esta operación pudiera desencadenar nuevas violaciones de derechos humanos tanto por parte de la acción militar como por posibles represalias en Venezuela. Un análisis financiero-geopolítico reciente señala que el ataque ha aumentado los riesgos de mercado global, afectando los precios del petróleo y del oro a medida que los inversores evalúan el impacto de este choque en la estabilidad regional y en las rutas energéticas globales. Tal reconocimiento de “geopolitical whiplash” (latigazo geopolítico) refleja cómo incluso mercados financieros están incorporando este suceso en modelos de riesgo global.

Postura rusa

Expertos rusos también analizaron la captura del sábado a Nicolás Maduro: 

1. La operación de EUA no tenía justificación real

Expertos rusos argumentan que Venezuela no representaba una amenaza directa para Estados Unidos —ni militar, ni humanitaria, ni en narcotráfico— y que presentar tales motivos fue una excusa débil para justificar la intervención. Por ello, consideran que la acción estadounidense carece de fundamentos sólidos y responde a objetivos políticos o geoestratégicos más amplios. 

2. Violación del derecho internacional 

Desde la perspectiva analizada, la intervención viola normas claras del derecho internacional, imponiendo un orden por la fuerza que no tiene respaldo legítimo. Los expertos sostienen que este tipo de actos socava la legalidad global y podría debilitar la confianza en los marcos jurídicos internacionales. 

3. Espectáculo para audiencias globales 

El titular y parte del análisis remarcan que la operación no fue pensada solo para América Latina, sino como un “mensaje global”. Según esta visión, EUA busca demostrar su capacidad de acción frente a otros actores (como China, Rusia e Irán) y reforzar su imagen de poder geopolítico. 

4. Reacciones y alineamientos internacionales 

Aunque el análisis principal proviene de voces rusas, se inscribe dentro de un contexto más amplio de condena por parte de países como Rusia, China y otras naciones, que ven la acción como una forma de hegemonía o intervención unilateral que amenaza la soberanía nacional. 


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