Cuba mantiene retenidos a heridos de ataque 'terrorista'
El gobierno de Cuba aseguró que mantienen cooperación con EUA para conocer los motivos de los atacantes tras el ataque a una lancha con placas de Florida
- 26
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Febrero
2026
El gobierno de Cuba mantiene bajo custodia hospitalaria y con vigilancia permanente al menos a uno de los seis sobrevivientes de un grupo armado que, según La Habana, intentó ingresar por la fuerza a la isla a bordo de una lancha rápida procedente de Florida. El hecho, calificado oficialmente como un “acto terrorista”, volvió a tensar la ya compleja relación entre Cuba y Estados Unidos.
De acuerdo con el Ministerio del Interior cubano, la embarcación fue interceptada frente a la costa norte del país tras un enfrentamiento armado con fuerzas de seguridad. Cuatro de los ocupantes murieron durante el intercambio de disparos. Las autoridades sostienen que el grupo estaba compuesto por diez personas “fuertemente armadas” que pretendían infiltrarse en el territorio nacional con fines violentos.
La acusación de incursiones armadas desde el sur de Florida no es nueva en la narrativa oficial cubana. Desde el triunfo de la Revolución en 1959, el gobierno ha denunciado reiteradamente planes organizados desde el exilio para desestabilizar al país, incluyendo la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y múltiples operaciones encubiertas durante la Guerra Fría. En años más recientes, aunque con menor intensidad, las autoridades cubanas han alertado sobre presuntos planes violentos gestados fuera de la isla.
En esta ocasión, La Habana asegura que los involucrados eran ciudadanos cubanos con historial opositor, algunos de ellos supuestamente bajo investigación previa por conspiraciones similares. Según la versión oficial, los atacantes portaban fusiles de asalto, pistolas, chalecos antibalas y explosivos artesanales, además de vestir uniformes de camuflaje. También se informó que un oficial cubano resultó herido durante el operativo y que una persona fue arrestada dentro del país en conexión con el presunto plan.
Washington promete investigar
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que el gobierno estadounidense realizará una investigación independiente para esclarecer lo ocurrido y determinar si alguno de los implicados posee ciudadanía o residencia permanente en Estados Unidos. Subrayó además que no se trató de una operación patrocinada por la Casa Blanca ni contó con participación oficial estadounidense.
La Embajada de Estados Unidos en La Habana solicitó acceso consular a los sobrevivientes, en línea con los procedimientos habituales cuando existe la posibilidad de que haya ciudadanos estadounidenses involucrados.
En Florida, varios legisladores estatales y federales manifestaron escepticismo ante la versión cubana y anunciaron que impulsarán sus propias indagaciones. El estado alberga la mayor comunidad cubanoamericana del país, históricamente crítica del gobierno de La Habana y con fuerte influencia política en Washington.
Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, confirmó que hubo comunicación con autoridades estadounidenses desde el momento en que la embarcación fue detectada, incluyendo intercambios con el Departamento de Estado y la Guardia Costera de EUA. Según explicó, Washington expresó disposición a cooperar en la investigación del incidente.
No obstante, el diplomático también reiteró las críticas tradicionales del gobierno cubano hacia Estados Unidos por, según La Habana, permitir la operación de grupos hostiles al sistema político cubano desde su territorio. Fernández de Cossío evitó responder preguntas sobre el estado de salud y la situación jurídica de los detenidos.
Presidente se pronuncia
El presidente Miguel Díaz-Canel se pronunció públicamente tras el incidente y aseguró que el país “se defenderá con decisión y firmeza contra cualquier agresión terrorista y mercenaria” que amenace su soberanía. En un mensaje difundido en la red social X, el mandatario insistió en que “Cuba no agrede ni amenaza”, una fórmula recurrente en el discurso oficial frente a décadas de sanciones económicas estadounidenses.
Las relaciones entre ambos países atraviesan un periodo de frialdad. Tras el breve deshielo iniciado durante la administración de Barack Obama (2014-2016), el endurecimiento de sanciones bajo Donald Trump —incluida la reincorporación de Cuba a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo en 2021— y su posterior mantenimiento por la administración Biden han mantenido la relación en un punto bajo. Las restricciones financieras y energéticas han agravado la crisis económica que vive la isla, marcada por escasez de combustible, alimentos y divisas.
En ese contexto de fragilidad interna y migración masiva —más de medio millón de cubanos han ingresado a Estados Unidos en los últimos años por distintas vías—, cualquier incidente de seguridad adquiere una dimensión política mayor.
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