Viaja de Puebla hasta Saltillo para conocer a su novia
San Juana y Omar demostraron que la discapacidad no limita la capacidad de amar, decidir, ni enfrentar desafíos para construir proyectos de vida
- 13
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Febrero
2026
Hay quienes dicen que cuando el amor es verdadero, las distancias dejan de ser frontera. En esta historia, más de mil kilómetros no fueron un obstáculo, sino el puente que unió dos corazones que se conocieron primero a través de una pantalla y decidieron encontrarse en persona en Saltillo, justo en vísperas del Día de los Enamorados.
San Juana Guadalupe Vega Garay, de 34 años, originaria de Saltillo, lanzó un reto que cambiaría su historia sentimental: invitar a su novio, Omar Ayala Ramos, de 32 años, a viajar desde la comunidad de San Miguel Tenextatiloyan, en el municipio de Zautla, Puebla, para conocerse por primera vez.
La relación había nacido cuatro meses atrás en redes sociales, dentro de un grupo enfocado en personas con discapacidad motriz, donde un intercambio de experiencias de vida se transformó, poco a poco, en una conexión profunda.
Durante meses, su noviazgo se sostuvo a distancia, entre llamadas, mensajes y videollamadas nocturnas que se convirtieron en rutina.

Nunca se habían visto cara a cara, pero compartían sueños, conversaciones largas y la certeza de que querían dar un paso más. Para San Juana, el viaje de Omar era algo más que una visita: era una forma de demostrar que la discapacidad no limita la capacidad de amar, decidir ni enfrentar desafíos.
Juntos planearon cada detalle. Investigaron rutas, horarios, precios y descuentos para personas con discapacidad en la terminal de autobuses de Saltillo, hasta dejar todo listo.
El trayecto no fue sencillo: más de 13 horas de camino en autobús, en lo que representó el primer viaje largo de Omar y la primera vez que salía de su comunidad natal, enfrentando no solo la distancia, sino también los temores propios y de su familia.
El encuentro se concretó el osado lunes y desde ese momento, la relación dejó de ser virtual para convertirse en abrazos, miradas y convivencia diaria en Saltillo.
Para ambos, la experiencia confirmó que las personas con discapacidad pueden viajar, enamorarse y construir proyectos de vida con autonomía y determinación. Omar, quien se desempeña como comunicador y locutor, reconoce que el viaje ha sido uno de los mayores retos de su vida, pero también una de las decisiones más gratificantes que ha tomado.
Entre paseos, conversaciones y la emoción de compartir juntos el 14 de febrero, la pareja ya habla del futuro. San Juana reconoce que Omar le ha expresado su deseo de formalizar la relación e incluso la ha invitado a conocer su comunidad en Puebla.

Omar, por su parte, asegura que, aunque el tema del matrimonio surgió inicialmente como una conversación natural, su convicción se fortaleció tras el reencuentro, al sentir que esta relación representa un proyecto serio de vida. Hoy, ambos analizan distintas alternativas sobre dónde establecerse en el futuro, privilegiando el crecimiento personal y profesional de cada uno.
Porque cuando el amor es grande, las distancias se acortan… y a veces, más de mil kilómetros solo confirman que vale la pena llegar hasta el final.
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