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Internacional

Moscú blinda la Plaza Roja para el desfile de Vladimir Putin 

La conmemoración se produjo mientras entraba en vigor un cese temporal al fuego promovido por el presidente estadounidense Donald Trump


  • 09
  • Mayo
    2026

La capital rusa amaneció este sábado bajo un despliegue de seguridad inusual mientras el presidente Vladímir Putin encabezaba las conmemoraciones por el Día de la Victoria, la fecha más simbólica del calendario político ruso, marcada este año por una tregua temporal entre Moscú y Kiev y por el temor latente de posibles ataques ucranianos.

La celebración, que recuerda la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló bajo un esquema distinto al habitual: por primera vez en casi dos décadas, la Plaza Roja quedó sin la tradicional exhibición de tanques, sistemas de misiles y armamento pesado terrestre, una ausencia que refleja el clima de tensión militar que rodea a Rusia en plena guerra con Ucrania.

Las autoridades justificaron el cambio al señalar la actual “situación operativa”, en referencia a la amenaza de ataques con drones y misiles de largo alcance.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que fueron implementadas medidas extraordinarias de protección para garantizar el desarrollo del evento.

Una tregua impulsada por Estados Unidos reduce tensión

La conmemoración se produjo mientras entraba en vigor un cese temporal al fuego promovido por el presidente estadounidense Donald Trump, quien anunció el viernes que tanto Rusia como Ucrania aceptaron suspender hostilidades desde el sábado y hasta el lunes, además de realizar un nuevo intercambio de prisioneros.

Trump calificó el acuerdo como una oportunidad para abrir la puerta a una eventual desescalada del conflicto y lo describió como “el comienzo del fin” de una guerra que se ha prolongado por más de cinco años.

Sin embargo, la desconfianza persiste.

Los intentos previos de tregua fracasaron rápidamente y ambas partes se han acusado mutuamente de incumplir los compromisos de cese al fuego.

Rusia había declarado previamente una pausa unilateral para viernes y sábado, mientras que el presidente ucraniano Volodímir Zelenskyy impulsó una tregua paralela desde el 6 de mayo, aunque ninguna logró sostenerse plenamente.

Zelenskyy ironiza sobre la seguridad rusa

La tensión política escaló con un mensaje del mandatario ucraniano, quien días antes afirmó que las autoridades rusas “temen que drones sobrevuelen la Plaza Roja”.

Posteriormente respondió al anuncio de Trump con un decreto en tono irónico, declarando temporalmente la Plaza Roja fuera de los límites de ataques ucranianos para permitir a Rusia celebrar su jornada histórica.

Desde Moscú, Peskov desestimó la declaración y la calificó como una “broma tonta”, insistiendo en que Rusia no necesita autorización externa para conmemorar una fecha central en su identidad nacional.

El Día de la Victoria, símbolo político para Putin

Más allá de su significado histórico, la fecha ha sido utilizada por Putin como un poderoso instrumento político para reforzar el nacionalismo ruso y proyectar la imagen de Rusia como potencia militar global.

La memoria de la llamada Gran Guerra Patria, en la que la Unión Soviética perdió cerca de 27 millones de personas entre 1941 y 1945, sigue siendo uno de los pocos consensos absolutos dentro de la compleja memoria histórica rusa.

Durante años, el desfile en la Plaza Roja ha servido como escaparate del poderío militar del Kremlin, incluyendo sistemas balísticos intercontinentales y vehículos blindados de última generación.

La ausencia de ese despliegue este año marca un giro significativo y revela el impacto directo que la guerra en Ucrania ha tenido sobre las prioridades de seguridad interna.

Rusia amenaza con responder si Kiev ataca

En vísperas del desfile, el Ministerio de Defensa ruso lanzó una advertencia directa: si Ucrania intentaba interrumpir los actos oficiales, Moscú respondería con un “ataque masivo con misiles contra el centro de Kiev”.

La advertencia incluyó llamados para que población civil y personal diplomático extranjero abandonaran la capital ucraniana.

La Unión Europea, sin embargo, rechazó modificar la presencia de sus diplomáticos y aseguró que mantendrá sus operaciones en la ciudad.

Mientras tanto, Ucrania ha fortalecido notablemente sus capacidades ofensivas de largo alcance, desarrollando drones capaces de impactar objetivos a más de mil kilómetros dentro de territorio ruso.

Restricciones digitales y presencia internacional

Como parte del blindaje de seguridad, las autoridades rusas limitaron temporalmente el acceso a internet móvil y servicios de mensajería en Moscú.

La medida se suma al endurecimiento progresivo del control estatal sobre las comunicaciones digitales y redes informativas dentro del país.

Al desfile asistieron líderes internacionales como el rey de Malasia, Yang di-Pertuan Agong, el presidente de Laos, Thongloun Sisoulith, mandatarios de Kazajistán y Uzbekistán, así como el líder bielorruso Alexander Lukashenko.

El primer ministro eslovaco Robert Fico tenía previsto reunirse con Putin y participar en actos protocolares, aunque finalmente no acudió al desfile principal en la Plaza Roja.

La ceremonia dejó una imagen clara: mientras Rusia busca proyectar estabilidad y poder ante el mundo, la guerra en Ucrania sigue condicionando incluso sus símbolos históricos más intocables.


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