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Nacional

Crimen de informante de la DEA agrava caso contra Rocha Moya

El expediente de EUA incorpora secuestro y asesinato de un informante como parte de una red atribuida a Los Chapitos con presunta protección en Sinaloa


  • 01
  • Mayo
    2026

La acusación formal de Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya no solo apunta a presuntos pactos políticos, protección institucional y tráfico de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina.  

El expediente también incorpora uno de los episodios más graves atribuidos a la red señalada por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York y la DEA, el secuestro y muerte de Alexander Meza León, identificado como fuente confidencial de la agencia antidrogas estadounidense, y de un familiar suyo, en una represalia presuntamente ordenada por Los Chapitos y apoyada desde la Policía Municipal de Culiacán. 

La acusación no atribuye a Rocha Moya la orden directa de ese crimen ni lo señala como autor material. La conexión que plantea Estados Unidos es estructural.  

El expediente sostiene que, bajo su gobierno, Los Chapitos habrían operado con impunidad en Sinaloa y colocado funcionarios corruptos en puestos de poder dentro del gobierno estatal, gobiernos locales y corporaciones de seguridad. Dentro de esa estructura aparece Juan Valenzuela Millán, alias “Juanito”, excomandante de alto rango de la Policía Municipal de Culiacán, señalado por dar a Los Chapitos acceso a patrullas, radios, inteligencia, operaciones y recursos policiales.

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El caso que lleva la acusación más allá del narcotráfico 

El expediente contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa no se limita a describir una presunta red de sobornos o protección al tráfico de drogas.  

En el Cargo Cuatro, la Fiscalía estadounidense imputa a Juan Valenzuela Millán, alias “Juanito”, por secuestro con resultado de muerte. 

De acuerdo con la acusación, en octubre de 2023, en México y otros lugares, Millán habría secuestrado, procurado, ayudado y apoyado los secuestros de Alexander Meza León, identificado como fuente confidencial de la DEA, y de un familiar suyo. Ambos murieron, según la investigación, como represalia por la información que Meza León proporcionó a la DEA sobre las actividades de tráfico de narcóticos de Iván Archivaldo Guzmán Salazar y sus asociados. 

No solo se trata de una acusación por tráfico de drogas hacia Estados Unidos o por protección política a los Chapitos. La Fiscalía estadounidense sostiene que la red criminal también habría utilizado una corporación municipal para perseguir, secuestrar y entregar a personas sospechosas de colaborar con autoridades estadounidenses.

La Policía Municipal de Culiacán como brazo operativo 

La acusación formal identifica a Juan Valenzuela Millán como comandante de alto rango de la Policía Municipal de Culiacán entre 2018 y 2024. Según el expediente, Millán recibía sobornos mensuales de Los Chapitos para él, sus comandantes y más de 40 agentes municipales. 

A cambio, señala la Fiscalía, Millán habría concedido a Los Chapitos acceso ilimitado a la Policía Municipal de Culiacán. Ese acceso incluía inteligencia, operaciones, recursos, automóviles patrulla y radios policiales.  

El documento sostiene que esos recursos fueron utilizados para apoyar operaciones de tráfico de drogas y la violencia asociada a esa facción. 

La acusación agrega que policías municipales bajo el mando de Millán recogían narcóticos en laboratorios y los transportaban en nombre de Los Chapitos, incluidos fentanilo y metanfetamina con destino a Estados Unidos.  

También señala que la corporación brindó asistencia directa para secuestros y homicidios contra enemigos de esa facción.

La conexión con Rocha Moya 

A Rocha Moya lo ubican como actual gobernador de Sinaloa, jefe del Ejecutivo estatal y responsable de la seguridad interna del estado, incluida la supervisión de fuerzas policiales estatales y locales.  

Bajo esa premisa, la Fiscalía estadounidense sostiene que, desde que fue electo gobernador y a cambio del apoyo de Los Chapitos en su elección, Rocha Moya habría permitido que esa facción operara con impunidad en Sinaloa. 

La acusación afirma que Rocha Moya habría permitido a Los Chapitos colocar funcionarios corruptos en puestos de poder dentro del gobierno estatal y local, así como en agencias de seguridad.  

En ese entramado aparece la Policía Municipal de Culiacán, donde operaba Millán, el mando señalado por Estados Unidos de haber usado agentes y recursos públicos para apoyar secuestros y homicidios. 

El punto no es que la acusación presente a Rocha Moya como autor directo del crimen contra la fuente confidencial de la DEA. El señalamiento es que ese crimen exhibe hasta dónde habría llegado la red de protección que Estados Unidos atribuye al entorno gubernamental de Sinaloa bajo su administración.

La represalia contra Alexander Meza León 

La Fiscalía estadounidense sostiene que Alexander Meza León colaboraba con la DEA dentro de la investigación contra líderes de Los Chapitos y otros integrantes de alto rango del cártel de Sinaloa.  

Los Chapitos sospechaban que la fuente entregaba información a las autoridades estadounidenses sobre Iván Archivaldo Guzmán Salazar y sus asociados. 

En octubre de 2023, de acuerdo con la acusación, Iván y otro miembro principal de Los Chapitos habrían ordenado los secuestros y homicidios de la fuente confidencial y sus familiares, incluido un menor de 13 años. 

La Fiscalía señala que Millán y sus agentes brindaron asistencia en esos secuestros. 

Bajo el mando de Millán, agentes municipales en una patrulla habrían detenido a la fuente confidencial y a otra víctima, los habrían secuestrado y entregado a sicarios del cartel. El expediente afirma que esas víctimas fueron torturadas y asesinadas posteriormente.

La acusación contra una red de protección 

La acusación formal sostiene que Rocha Moya y los otros señalados habrían participado en una asociación delictuosa con el cártel de Sinaloa para importar grandes cantidades de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina desde México hacia Estados Unidos.  

Los acusados protegieron a líderes del cartel contra investigaciones, detenciones y procesos judiciales, facilitaron información sensible de autoridades policiales y militares, y permitieron actos de violencia brutal relacionados con el tráfico de drogas. 

El caso de Alexander Meza León aparece dentro de esa misma lógica. La Fiscalía estadounidense no lo presenta como un hecho aislado, sino como parte del funcionamiento de una red en la que funcionarios y mandos policiales habrían protegido a Los Chapitos, permitido su operación territorial y colaborado con actos de violencia contra enemigos o personas sospechosas de cooperar con Estados Unidos. 

En esa parte, el expediente conecta la acusación contra Rocha Moya con una estructura que habría bajado desde la protección política hasta el uso de policías municipales para operar al servicio de una facción criminal.

Culiacán, la plaza clave del expediente 

La acusación también señala al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, quien tenía autoridad sobre la Policía Municipal. Señalan que Gámez habría recibido sobornos de Los Chapitos y permitido que esa facción operara en Culiacán sin interferencia del gobierno, además de proteger sus operaciones de tráfico de drogas y evitar detenciones. 

Ese señalamiento refuerza el eje territorial del caso. Culiacán aparece como una plaza donde, según Estados Unidos, Los Chapitos no solo contaban con operadores criminales, sino con mandos policiales, recursos públicos y protección desde áreas de gobierno. Rocha Moya vuelve a quedar en el centro del expediente porque la Fiscalía sostiene que la estructura de funcionarios alineados con Los Chapitos se consolidó dentro de su administración estatal y sus redes locales.


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