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Nacional

Inteligencia militar golpea a Los Cabrera en CDMX

Esta organización criminal cuenta con una base histórica localizada en el Triángulo Dorado, formada entre los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa


  • 05
  • Abril
    2026

En la Ciudad de México, un trabajo de inteligencia militar de la Secretaría de la Defensa Nacional permitió asestar el 30 de marzo pasado un golpe certero a Los Cabrera Sarabia, una célula criminal del norte del país ligada a La Mayiza del Cártel de Sinaloa. Fueron capturados tres presuntos integrantes de esa estructura, a quienes les aseguraron 50 kilos de metanfetamina.

La operación, ejecutada con apoyo de fuerzas federales y locales, colocó en la capital una de las expresiones más recientes de la ofensiva contra un grupo criminal que ha extendido violencia, extorsión y control de rutas en Chihuahua y Coahuila.

Los golpes recientes apuntan a la doble dimensión de Los Cabrera, una organización con base histórica en el Triángulo Dorado que trasladó su presión criminal a Chihuahua y a la región lagunera, con impacto directo sobre comerciantes, ganaderos, agricultores y empresarios.

La célula combinó narcotráfico, secuestro, cobro de piso, lavado de dinero, huachicoleo y disputa armada de territorios, con una estructura que durante años fue identificada por autoridades mexicanas y estadounidenses como una pieza relevante en la logística criminal del norte del país.

Una estructura con base en el Triángulo Dorado

Los Cabrera Sarabia son una organización criminal originaria del norte de México y aliada estratégica de La Mayiza dentro del Cártel de Sinaloa. Su base histórica de operaciones se localiza en el Triángulo Dorado, la zona que conecta Chihuahua, Durango y Sinaloa.

En sus primeras etapas se les ubicó en el cultivo de marihuana, pero con el tiempo evolucionaron hacia tareas de resguardo, logística y control de rutas para figuras como Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada García.

La cúpula del grupo ha estado bajo la mira de autoridades de Estados Unidos desde 2015. Felipe Cabrera Sarabia, identificado como El Inge, fue detenido en 2011, extraditado en 2020 y sentenciado en 2023 a 19 años de prisión en ese país. En la estructura actual, el mando superior es atribuido a José Luis Cabrera Sarabia, alias El 03 o El 300, mientras los expedientes abiertos también alcanzan a Alejandro Cabrera.

Para agencias estadounidenses, el grupo ya no es solo una pieza del narcotráfico, sino una estructura de alto nivel con funciones de seguridad, logística financiera y tráfico de metanfetamina y fentanilo.

La ofensiva del Ejército contra Los Cabrera

La presión del Ejército sobre Los Cabrera no comenzó con la captura de sus operadores más visibles, sino con un reforzamiento sostenido de la presencia militar en el corredor que conecta Durango con Chihuahua.

Durante enero de 2025, la Secretaría de la Defensa Nacional desplegó tropas y afianzó vigilancia en esa franja para contener el avance de facciones rivales hacia zonas bajo influencia de la célula. En ese periodo también se reportaron cateos en inmuebles vinculados con los hermanos Cabrera Sarabia, en acciones en las que participaron autoridades federales y que derivaron en el aseguramiento de explosivos de fabricación casera.

La ofensiva del Ejército volvió a reflejarse en julio de 2025, cuando soldados y elementos de la Guardia Nacional detuvieron en la ciudad de Chihuahua a seis integrantes de la célula. En esa acción fueron asegurados cocaína, vehículos, armas de fuego, chalecos tácticos y equipos de radiocomunicación, en un golpe que mostró la presión constante de las fuerzas armadas sobre las bases operativas del grupo en la entidad.

En diciembre de 2025, la inteligencia militar alcanzó uno de los golpes más sensibles para la organización. En ese mes fue capturado Edgar “N”, alias El Limones, junto con otros cinco integrantes.

En la intervención fueron aseguradas armas largas, granadas y equipo táctico. La caída de ese operador financiero golpeó la red que sostenía extorsiones, secuestros, lavado de dinero y extracción ilegal de hidrocarburos en Coahuila y Durango.

Pocos días después, el 3 de diciembre de 2025, un operativo encabezado por la Sedena, la Guardia Nacional y fuerzas estatales derivó en la captura de Roberto G.H., identificado en reportes oficiales con los alias de El 04 y El 02, señalado como líder de Los Cabrera en Chihuahua y principal generador de violencia en la franja Aldama-Ojinaga. En esa acción fueron detenidas otras 10 personas y se aseguró un arsenal integrado por 11 armas largas, dos ametralladoras, dos fusiles Barret, explosivos y drones, un decomiso que exhibió el nivel de armamento que sostenía esa estructura en el norte del país.

El siguiente movimiento ocurrió el 20 de enero de 2026, cuando Roberto G.H. fue extraditado a Estados Unidos bajo un fuerte dispositivo de seguridad militar. Para entonces, el Ejército ya había logrado afectar tanto la capacidad financiera como el brazo armado de la organización en dos de sus zonas de mayor influencia.

La presión de los mandos militares no se detuvo. En marzo de 2026, el Ejército intensificó operativos en focos rojos rurales de Chihuahua, con nuevas detenciones y aseguramientos de armas de alto poder y grandes cantidades de municiones. A esa secuencia se sumó el golpe del 30 de marzo en la Ciudad de México, cuando un trabajo de inteligencia militar permitió la detención de tres integrantes de Los Cabrera con 50 kilos de metanfetamina y un vehículo en la alcaldía Gustavo A. Madero, una acción que confirmó que la persecución de esta célula ya no se limitaba a sus bastiones del norte.

Apenas entre finales de marzo y los primeros días de abril de 2026, tras reportes de enfrentamientos en la zona serrana de Guadalupe y Calvo, corporaciones de seguridad realizaron nuevas capturas. Tres personas fueron arrestadas, una de ellas trasladada vía aérea a un hospital por lesiones graves, mientras las otras dos quedaron a disposición de la Fiscalía General de la República.

La secuencia retrata una ofensiva continua en la que la Sedena, sus tropas y su inteligencia han golpeado de manera sucesiva las rutas, operadores y cuadros armados de Los Cabrera.

Coahuila, extorsión y control del sector productivo

En Coahuila, sobre todo en la región de La Laguna, Los Cabrera extendieron una red de extorsión que alcanzó a comerciantes, productores, ganaderos, agricultores y empresarios. Bajo amenazas, cobro de piso, secuestros, homicidios y agresiones físicas, la organización generó un clima de miedo que impactó de forma directa a los sectores productivos.

La presión criminal fue tal que agrupaciones empresariales como Coparmex emitieron más de 15 comunicados para denunciar las agresiones y amenazas contra quienes se negaban a pagar.

La operación del grupo en esa zona no se limitó a la violencia directa. También desplegó esquemas de lavado de dinero mediante empresas fantasma, depósitos millonarios sin justificación, transferencias ilícitas, clonación de tarjetas y compra de inmuebles, vehículos de lujo, relojes y joyas. Parte de ese dinero era inyectado además en juegos de apuesta.

Uno de los ejes de esa maquinaria fue Edgar “N”, alias El Limones, identificado como operador financiero y jefe de plaza en Coahuila y Durango. Su red utilizaba compañías fachada en los ramos inmobiliario, de servicios y de ingeniería. También aprovechaba un perfil público como secretario de organización de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México en La Laguna, con el que presumía cercanía con políticos, empresarios y ediles, una posición que le permitía mover recursos dentro de circuitos económicos formales.

En esa expansión criminal se documentó además el intento de infiltración en espacios sindicales para operar con mayor margen de impunidad.

Chihuahua, corredor de violencia y disputa territorial

En Chihuahua, Los Cabrera fueron colocados como una de las células con mayor capacidad de violencia, en especial en el corredor Aldama-Ojinaga. Ahí sostuvieron disputas territoriales con otros grupos criminales y mantuvieron presencia armada en puntos como Ojinaga, Aldama, Coyame del Sotol y Manuel Benavides, además de extender sus ramificaciones a zonas rurales y serranas del estado.

La violencia en esa franja se expresó con armas de alto poder, ametralladoras, fusiles Barret, explosivos y drones. A ello se sumó la presión que el grupo ejercía sobre rutas estratégicas de tráfico y sobre el conflicto entre facciones del Cártel de Sinaloa.

En paralelo, las autoridades también ligan a esta estructura con el huachicoleo en Durango, actividad que servía para financiar su aparato armado y que terminaba conectada con la extorsión y el control criminal en la Comarca Lagunera.

Presión binacional sobre la estructura

La presión contra Los Cabrera también tiene un componente binacional que corre en paralelo a la ofensiva sostenida del Ejército en territorio mexicano. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos mantiene sancionados a sus principales líderes desde 2015 y la Oficina de Control de Activos Extranjeros ha bloqueado activos y transacciones vinculadas con integrantes y empresas fachada ligadas al grupo en Durango, especialmente en sectores ganaderos y mineros.

La DEA ubica a esta célula como una fuerza de apoyo para La Mayiza y la relaciona con importación de precursores químicos, manufactura de pastillas de fentanilo y rutas que impactan hacia Texas y Nuevo México.

El Departamento de Justicia mantiene expedientes contra José Luis y Alejandro Cabrera, mientras autoridades fronterizas de Estados Unidos han emitido alertas sobre embarques procedentes de zonas bajo influencia de la organización.

A esa presión se suma la prioridad de extradición que agencias estadounidenses mantuvieron sobre Roberto G. H., así como los procesos abiertos a partir del caso de Felipe Cabrera Sarabia.

En reportes de seguridad nacional, Los Cabrera también aparecen como una amenaza por su capacidad de armamento, uso de explosivos y operación con drones, dentro del endurecimiento de la vigilancia sobre las facciones del Cártel de Sinaloa durante 2025 y 2026. Ese cerco internacional ha coincidido con la presión que la Sedena y el Gobierno Federal han venido ejerciendo sobre la célula en Chihuahua, Coahuila, Durango y la propia capital del país.

Una célula golpeada

La cadena de operativos recientes muestra una presión sostenida sobre tres áreas sensibles de Los Cabrera, el dinero, el mando armado y la distribución de droga. La captura de El Limones afectó la red financiera que mezclaba extorsión, huachicoleo y lavado. La detención y posterior extradición de Roberto G. H. golpeó al aparato violento que operaba en Chihuahua.

El aseguramiento de 50 kilos de metanfetamina en Ciudad de México alcanzó una ruta de distribución fuera de sus bastiones históricos.

La Secretaría de la Defensa Nacional, a través de despliegues del Ejército, operaciones coordinadas y trabajo de inteligencia militar, ha conseguido golpes relevantes contra una célula que hizo de la violencia, la extorsión y las finanzas ilícitas una forma de control territorial en Chihuahua, Coahuila y Durango.


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