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Nuevo León

Convierten arroyo de Santiago en tiradero clandestino

Vecinos de la comunidad El Barro denuncian que constructoras de fraccionamientos cercanos estarían involucradas en el tiradero ilegal de escombro en el arroyo


  • 28
  • Enero
    2026

Un nuevo atentado ecológico está dañando a una reserva natural ubicada cerca de la zona metropolitana, pero ahora en el municipio de Santiago. 

Se trata de un tiradero clandestino ilegal con escombro y tierra que se está dando en el arroyo El Barro, también conocido como “Ojo de Agua de Los Muleros”, ubicado en la comunidad El Barro, donde el concreto y residuos de piedra laja forman una pila de poco más de tres metros de altura. 

Según vecinos, esta anomalía ya ha sido reportada a la administración municipal desde hace algunos meses, pero no se ha actuado para impedir este ecocidio. 

Los responsables, primero, empezaron afectando las riberas y taludes y ahora están rellenando el lecho del afluente, según se constató en un recorrido realizado por El Horizonte. 

Los vecinos sospechan que el responsable de este acto es la construcción de dos fraccionamientos de lujo.

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A 300 metros de distancia, la inmobiliaria GP Residencial -propiedad del Grupo Garza Ponce- edifica dos exclusivas colonias privadas: Montano y Quivira. 

“Rodeado de los hermosos paisajes y jardines de la sierra de Santiago, cada hogar resalta por su arquitectura y espacios acogedores”, reza la propaganda del desarrollo. 

Para los habitantes de las inmediaciones, la construcción de ambos sectores coincide con la aparición del tiradero clandestino en el arroyo. 

De hecho, el punto donde se encuentra el problema es la ruta de entrada y salida de las unidades de carga que laboran en el proyecto. 

Durante un recorrido realizado por El Horizonte, se constató que, como parte de los trabajos de desmonte, la compañía extrae grandes cantidades de laja como las que actualmente contaminan el cauce. 

Entre las familias que habitan a las orillas, cada día crece la preocupación por potenciales desbordamientos en épocas de lluvia. 

“Todo eso va a tapar los puentes, deberían checar ahí, y también aguas más abajo para ver si no hay más tiraderos”, compartió Francisco Javier, un vecino. 

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Pero el temor no es únicamente sobre el futuro escenario de las precipitaciones, sino también por el golpe actual al ecosistema y a la comunidad. 

“Ahí corre agua, y a veces los niños van a bañarse en los charquitos que se forman, entonces con todo el mugrero se pueden cortar, aparte de que todo eso se va al río contaminando”, lamentó otro habitante. 

Apenas el jueves pasado, El Horizonte dio a conocer el daño que algunas construcciones están ocasionando al ecosistema de Valle de Santa Elena, conocido como los humedales de Zuazua. 

Al día siguiente, las autoridades de la División Ambiental clausuraron las obras e iniciaron un procedimiento. 

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Sospechan de otros proyectos 

En este caso de El Barro, ambos proyectos inmobiliarios colindan uno con el otro y ofertan a los compradores potenciales amenidades como alberca, cancha de pádel, área para mascotas y vitapista. 

Los precios parten desde los $6 millones $313,000 pesos, según la información publicada por la propia desarrolladora en Facebook. 

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El modelo de vivienda más amplio comprende 282 metros cuadrados de construcción en un área de 200 m². 

Es de dos plantas, con espacio para una cochera con capacidad de tres vehículos, así como cuatro baños y medio. 

Tanto Montano como Quivira presumen en sus redes sociales de ser proyectos diseñados para vivir en “armonía con la naturaleza”.  

Otro atentado ecológico

En la comunidad de El Barro, vecinos se quejan del depósito de escombro en un arroyo, lo cual es una amenaza para su seguridad.

  • Montañas de tierra y escombro de hasta tres metros de altura azolvan al arroyo El Barro, en la comunidad de El Barro, en Santiago. 
  • Vecinos sospechan que el responsable puede ser la construcción de dos fraccionamientos que están a 300 metros y que son desarrollados por la empresa GP Residencial, filial de Grupo Garza Ponce. 
  • Señalan que ya han reportado al municipio de Santiago, pero no se ha atendido la queja.

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